Del renacimiento en el viaje a la Tierra de los Pájaros Pintados

abya yala

Ateje-ese-ñandú

 

A la Tierra

Soy el sol que cada mañana

extiende sus brazos

para acariciar tus colinas.

Dar calor a tus aguas,

convertirlas en nubes,

para crear la vida.

Soy el viento que acaricia

tus múltiples caras.

Tierra, sólo cuando

me fundo contigo

la creación surge.

Somos los cuatro elementos

que nos movemos en el éxtasis del éter.

Cuando me alejo de ti,

cuando me atrapa la mente

en sus oscuros laberintos,

siento que me faltas tú,

para ser Dios creando.

Tierra me gusta despertar

tu fuerza dormida,

por eso amo tus ríos,

mares, bosques, praderas y montañas.

Tal vez un día seamos

capaces de juntar tu fuerza

con mi sol y así modelar

con el viento ese mundo

que queremos.

Tierra,

Mi corazón eres tú.

 

 

 

 

Queridos/as todos/as:

Pongo el vídeo realizado en la zona de los bañados de San Luis (Dpto.de Rocha) y del Río Cebollatí a la altura de La Charqueada en su sinuosa carrera hacia la Laguna Merín.

Tierra Oriental, por donde me gustaría perderme un día sin dejar huellas y fundirme con ella en un abrazo.

No más comentarios y ahí va el vídeo.

Queridos amigos: Vamos a empezar a volcar de a poco este YSYRY GUASU (río grande) de sensaciones, sentimientos y percepciones que hemos podido vivir en el último mes del 2012, en la fabulosa Tierra de los Pájaros Pintados. Como bien dice mi amigo Ricardo, fue un año bisagra, un año puente. Creo que para todos fue un antes y un después, para muchos seguro fue un “antes” de haber conocido a alguien y un “después” de haber conocido ese alguien; para otros fue un “antes” de pasar una enfermedad y un “después” de esa enfermedad…., pero creo que todos si fuimos conscientes de haber experimentado cambios en nuestras vidas.  Si hemos sido capaces de interiorizarlos, saber que los vivimos, sentirlos y abrazarlos, habremos nacido de nuevo, tendremos otra oportunidad sobre la faz de la tierra, para manifestar nuestras emociones, compartirlas, aceptarnos y amarnos.  Tal vez sea el encontrar el SER, dentro de nosotros. Comenzaré con la curiosa y agradable partida del aeropuerto del Prat en Barcelona. Tuve la suerte de ir acompañado por dos ángeles con forma de niñas (Micaela y Celeste), que me hicieron corto el vuelo de 14 horas hasta Montevideo. Después de varias horas de vuelo, un brusco sacudón de las turbulencias nos sacó del sueño aletargado del avión. ¡Despierta!, Abya Yala abría sus brazos de madre para recibirnos. Miro por la ventana y veo que sobrevolábamos la ciudad de Natal, ya estábamos en el continente. Siento el cálido empuje de los vientos sobre las alas del avión, suaves pero con fuerza, son los mismos vientos que describe tan bien Jorge Amado en “Los viejos marineros”, aquellos que son capaces de destruirlo todo para salvar un sueño.  Soplaban suaves pero firmes, empujando el avión, deslizándolo con sus manos de aire rumbo Sur, hacia la Tierra de los Pájaros Pintados. Imposible evitar la lágrima. Siento a América, de la selva misteriosa me llega el rugido del jaguareté con su magia protectora y me dice “bienvenido a casa”. Una vez pasado el ecuador del planeta, le doy vuelta al mundo. La enorme Cruz del Sur preside el cielo estrellado, la constelación de Orión está “derecha” y la luna no miente, es decir cuando crece forma una “C” y cuando decrece es una “D”.  Recupero parte de mis antiguos parámetros que me permitían navegar por la vida. Unas horas más y entramos en cielo uruguayo por las sierras de Aceguá, siguiendo el “camino de los quileros”.   Luego empiezo a divisar el Río de la Plata, la gran bahía, el cerro y mi maravillosa, y querida Montevideo, la del nombre raro que aparentemente no quiere decir nada, pero que se puede traducir por ciudad con perfume a jazmín, con luz que resalta los colores de sus verdes arboledas, o ciudad dormida a orillas del gran río, acunada por el ritmo de mil candombes o el lamento del bandoneón; también puede ser ciudad que mira al Sur abierta al Pampero, siempre fresco pero a veces violento. Entre lágrimas de alegría, ya estoy en casa, ya estoy en la Tierra de los Pájaros Pintados en el continente de Abya Yala. Llegando por el 4 de diciembre de 2012. ………………………………………………………………………………………………………………………………………………….. Ya en Montevideo….. La lluvia fría de la primavera austral moja mi cara, el aire se hace fresco, el sol enciende el verde de los árboles y la hierba.   Mi corazón se abre, vuelve a unirse sin heridas, sin reproches y la madre me acoge en sus brazos.  Me da la bienvenida, me dejo querer.  Mi Montevideo despierta perfumadita de jazmín, magnolias y madreselvas. Estallido de flores y colores, la luz del verano austral, esa que recorta los árboles y las cosas en un tapiz azul incomparable. Te siento y me sientes tierra charrúa, me regalas tus perfumes, tus aguas cayendo del cielo, tus temibles vientos, la cálida sonrisa de tus hijos, mis hermanos.  Me regalas la fuerza de las corrientes de tus ríos y arroyos, me dejas sumergir en los remansos, enredarme en los camalotes.  Siento el lamento de tus hijos, los nativos, los que primero te amaron y cuidaron. En la noche, puedo ver tu cielo limpio y despejado con miles de estrellas, las mismas que guardan mi sueño, las mismas que marcan mi rumbo.  Cielo surcado de meteoros, estrellas fugaces que en las noches de los campos se confunden con la luz de las luciérnagas. ¡Qué lindo volver a dormir en la noche montevideana con el rumor de los ritmos de candombe! 20121219_082649 20121218_111647 20121218_111550 20121218_100409 El abrazo Caminar por el Gran Sur, reencontrándote con las sustancias que crearon tu cuerpo, es una de las sensaciones más hermosas que podemos sentir. Llega un momento en que como nos dijo Ibn Arabi “mi corazón se hace capaz de revestir todas las formas…”.  Entonces así en esa paz profunda e intensa, vives la madre tierra que enseguida de abraza, te envuelve en su cálido vientre y te da la vida. Todo me abrazaba, la calidez del sol, las nubes, copos de inmaculado algodón suspendidos en ese cielo azul intenso e inmenso, los perfumes de jazmines, magnolias y rosas, los cantos de alegría de cientos de pájaros llenando de vida los montes indios, sintiendo las risas de las coronillas, arueras quebrachos y manchando de rojo intenso entre el verde, las flores del ceibo.  Las aguas del río, frescas y acogedoras, me dejan diluirme, sintiendo la corriente que me cuida evitando el temible remolino y llevándome al remanso de camalotes para que pueda acariciar sus hojas y disfrutar de sus flores azules. En el río me adentro más en la tierra, siento su infinito amor, llego a la fusión, al éxtasis. Miro desde el río la barranca frondosa donde las hojas de los sauces acarician las aguas, siento desde la oscura profundidad del monte la mirada complaciente y protectora del Caiporá, y desde el grito de libertad del águila distante en el firmamento percibo el aliento del yaguareté porque su espíritu continúa vagando por los montes y los llanos. Cuando abro mi corazón la magia entra en mi cuerpo, las orillas se pueblan de de duendes, creo que son aquellos que nos describió tan bien nuestra Juana, en “Los duendes de Cerro Largo”.  Me uní a ellos para buscar aquel anillo mágico que perdió la reina Arazatina. Lo  buscamos, pero es tan pequeño que no lo pudimos ver pero si vimos la vida debajo de los camalotes, en los tacuruses, en el temible camoatí, en la tierna mirada de los lobos marinos, en las bandadas de chajás, en las rápidas carreras de los ñandúes, en el sueño plácido de las cruceras, y en toda esa vida que lucha por mantener su espacio, su lugar en el mundo. El anillo está ahí tal como me lo contó el tero, que se convirtió en aire y que cuando lo respiras desde el corazón, te envuelve su magia, te llena de fuerza y hace que toda la tierra con sus hijos corra por tu sangre, y que si sabes que tienes eso, estés tranquilo, que tus cosechas serán las mejores, que la lana de tus ovejas se pagará a los mejores precios y que las mermeladas de hagas serán las más dulces y digestivas.  Esa es la magia del anillo y es tan fácil tenerla, tan fácil como respirar desde el corazón. Vilanova i la Geltú,  luna llena de enero.

En el Polonio

En el Polonio

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2 pensamientos en “Del renacimiento en el viaje a la Tierra de los Pájaros Pintados

  1. Estimado amigo, veo que el viaje al querido paisito abrió tus venas poetas aún más. Nada como volver a pìsar su propia tierra y reencontrarse con todo lo que brinda. Aprecio y comparto tu sentir. Un abrazo

  2. Que lindo, Fer, nos transportas al paraíso Uruguayo,siento leyendo, toda la emoción, hasta los aromas¡¡..Un lujo, besos. Vamo arriba uruguay¡¡

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