Nave Tierra

Cada amanecer es diferente, así nos lo explica el cielo. Creo que son los vientos y el aire los que configuran el día. Nubes de formas caprichosas, de formas que sólo los sueños pueden imaginar, hacen ver el sol siempre cambiante.

Lo que si tiene cada amanecer es que si lo miras y entras en él unos minutos, sientes al planeta, nuestro hogar, nuestra madre, la Tierra, girar como un trompo lanzado al círculo por la chaura resistente de la inocente mano de un niño que lo mira girar sorprendido y alegre.

Puedes sentirte en el amanecer tripulante de una gran nave espacial.  Siempre tienes una gran ventana para ver el espacio exterior. Amaneceres, atardeceres, medios días, noches estrelladas.  Astronautas, viajeros del espacio en esta, para nosotros inmensa nave, pequeña subpartícula para el Universo, viajando a grandes velocidades por un infinito vacío lleno de cosas.

Todo es un inmenso y cambiante holograma creado de corazones, pensamientos y emociones.

Por eso cada amanecer es distinto porque el holograma lo creamos cada uno de nosotros, latiendo, pensando, sintiendo.

 

Perfumes, olores…

Los homínidos que nos autodenominamos “seres humanos” somos una imagen holográfica creada por los sentidos y asociada entre si por los pensamientos.

Durante nuestras vidas funcionando en 3 dimensiones (espacio, tiempo, materia), vamos recibiendo, a través de los sentidos multitud de estímulos. Formas y colores mediante la vista, melodías y sonidos por el oído, olores y perfumes con el olfato, sabores con el sentido del gusto y percepciones táctiles por la piel es decir el sentido del tacto.

Conforme vamos “sintiendo”, los vamos agrupando siguiendo un parámetro de polaridad emocional: lo que vimos, olimos, tocamos, degustamos, escuchamos, nos produjo una emoción placentera, agradable, alegre, excitante (digamos positiva) o por el contrario esta emoción nos hizo sentir miedo, rabia, angustia, asco, dolor (emociones negativas).

Con esta dual clasificación, lo vamos guardando en ese misterioso agujero negro de nuestro cuerpo: la memoria. Luego nuestra mente los va rememorando y ordenando convirtiéndolos en pensamientos positivos o negativos. Con estos pensamientos vamos creando nuestras realidades y atrayendo, la mayor de las veces inconscientemente, las cosas del espacio, tiempo, materia que nos harán sentir y vivir lo que queramos experimentar.

 

Personalmente, desde mi más tierna infancia, siempre disfruté intensamente de la lluvia o me produjo sensaciones placenteras.

Durante mi infancia austral, cuando llovía en verano era salir a la calle casi desnudo a corretear sintiendo el agua fresca que recorría mi cuerpo, abrir la boca mirando al cielo y saborear el agua. Hacer barquitos de papel estraza, (con lo que se envolvían los alimentos que se compraban en aquella época), y correr junto a ellos por la correntada de la calle. Oler el perfume de “tierra mojada” al caer los primeros y avisadores gotones del inminente chaparrón, también era una agradable sensación que luego se mezclaba con los perfumes de jazmines y violetas.

En invierno, bien enfundado en cálidas botas, saltar dentro de todos los charcos del camino, esperando a la mañana siguiente romper la capa de hielo que dejaba la noche. Escuchar el aguacero golpeando techos y ventanas con el viento desmelenando los helechos del patio. Sentir la cara y las manos mojadas, heladas, mientras ibas sin prisas a la escuela.  Oír el canto del sabiá o el grito de los teros, que siempre se alegran cuando llueve.

Tardes de domingo lloviendo en el gran parque, caminar por los senderos rodeado de gigantes verdes, escuchar tus pasos ritmados por el repiquetear de las gotas en el paraguas. El tacto de acariciar un pelo y una cara mojadas, sentir esos labios frescos con tus labios formando un único universo mojado.

Hoy tal vez por eso de la lluvia fina de primavera, tuve dos regalos. Mojarme la cara en el parque escuchando las gotas caer entre los árboles con los mirlos ejecutando su sinfonía y las melias (paraísos) florecidas perfumando toda una calle. Momento de alegría y placer que la lluvia hizo que mi mente creara.

Siempre observo lo que pienso, atraigo y vivo lo que siento.

Para no hacerlo muy largo, lo dejo aquí, pero prometo comentar otro sobre el perfume del café recién hecho, del pan caliente, de las salsas en la cocina de mi infancia, del mate con cáscaras de naranja del pelo de mi amada.

Hay que ver las cosas que hace una fina lluvia de primavera.

 

Wesak o la Luna del Buda

El plenilunio de Tauro nos trae momentos en los que podemos funcionar como lo que auténticamente somos: seres conectados y unidos indisolublemente a todo el Universo.

Es el momento en el que al ver la brillante Luna Llena llenamos nuestras almas con sentimientos de paz, amor y alegría.

Los seguidores de las enseñanzas del Buda, se reúnen bajo esta luna para celebrar el Festival de Wesak.

Podemos aprovechar estas plegarias y oraciones para llenarnos con esos sentimientos de paz, amor y alegría. Luego como una fuente derramando agua, volcamos esos sentimientos en nuestro entorno, con una sonrisa, una palabra de aliento, un cálido abrazo, una caricia, un beso, una cómplice mirada, un sincero “todo está bien”, una mano extendida a la comprensión y el diálogo, un estoy contigo, un saber que, ocurra lo que ocurra estamos envueltos por siempre en la luz de la Luna de Wesak y nuestras mentes están en paz.

Comparto con todos/as esta Luna Llena y que al verla todos nuestros corazones sean recipientes que desborden paz, amor y alegría.

Un enorme abrazo de luz.

Luna Llena de Tauro de 2018.

Mar de sueños

Fuera del tiempo el viejo pescador teje las redes

pronto saldrán a la mar

en lo profundo de las aguas sueños de plata atraparán

hondo silencio el de la mar

redes que van a la mar a pescar peces y sueños.

A la farola el sol la hace soñar

sueña con noches oscuras para las barcas guiar

sueña con besos a la luz de la luna

llenos de caricias junto a la mar, susurro de olas dormidas

fuera del tiempo porque esto es amar.

 

Vilanova i la Geltrú al cuarto día de la Luna Creciente del mes de abril de 2018.

 

Mar de plata

Plata líquida es la mar

atanor de sueños lunares

misteriosas formas de la tarde

sueños en forma de pez

prados verdes de algas

plata líquida es la mar

calma, pesada, sin olas

el barrilete te mira

suspendido en la niebla

la luz plateada besa la mar

subirás a la luna semilla

sueños de plata líquida

mágico atanor es la mar.

 

Camino al cuarto creciente de la Luna del Perro en abril de 2018.

Luz líquida

Aliento cálido del aire de primavera acaricias la mar fría,

está cansada de tanta noche.

Tu caricia levanta la fina niebla

como la piel erizada

para desdibujar horizontes.

El sol se siente mojado,

sacude sus rayos dorados.

La luz espolvoreada se mezcla en la niebla.

Las dos forman luz líquida que todo lo impregna.

Recortan  siluetas de pinedas verdes y chimeneas negras.

Perfumes en la luz líquida,

jazmines y azahares junto a hierba fresca.

Los trinos, cantos de seres alados

viajan en la luz mezclada con niebla.

 

Vilanova i la Geltrú, al inicio de la luna semilla de abril de 2018, empaquetando en palabras perfumes, sonidos, gustos, colores y tactos.

Sólo se abren los paquetitos con las llaves del corazón.

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