El sol

Destacado

Cada día vuelas más alto en mi horizonte calmo

te despierta el mirlo con su canto en lo oscuro del alba

silencio de la curiosa paz de la madrugada.

Desde mi retazo de tierra, pequeña ventana

te veo trepar el cielo cada mañana

subes siempre ahora, sin “hubiera” ni “pudiera”

así haces que ocurra la vida redonda, girando,

cuando descansas nos dejas tu sueño,

que es un infinito cielo estrellado bañado de luna.

Verte hablar con los pinos que crecen inclinados

vencidos por la insistente marinada.

Llenas de luz la costa Norte de la Mar Mediterrània

derramas los colores en mi paleta de pintor

que resulta son palabras y mi pincel es un lápiz

volcando palabras en una hoja blanca

de espuma de olas que llegan a la playa.

Al color y la luz le pones sonidos de trinos y cantos

mas perfumes de algas, romeros, retamas, tomillos, lavandas.

Mezclas el sonido de las olas con voces y risas de niños

que hacen castillos con la arena bien mojada.

La mar es tu espejo gigante donde peinas tu pelo de luz

llenas todo con tus rayos, incluso iluminas

 

la oscura sombra interna de la higuera achaparrada

llenas el bosque de la pineda cercana de tenue luz

con cantos de chicharras y ulular de torcazas

bañado en el intenso perfume de la pinaza.

SOLSTICIO DE JUNIO 2021

Cuaderno de bitácora. Nave estelar Tierra, estrella nodriza Sol, pequeña enana blanca en giro al centro galáctico, Vía Láctea, integrada en el cúmulo galáctico de La Virgen. En coordenadas de calendario maya, año estelar galáctico: 13.0.8.11.4, en coordenadas de calendario gregoriano: 21.6.2021, en coordenadas calendario hebreo: 11.4.5781.

Hoy nuestra Nave estelar, debido a su ángulo orbital de 23,5º repite el fenómeno cósmico estelar con intervención directa de la estrella nodriza. Los tripulantes homínidos autodenominados “humanos” llaman a esta realineación de la Nave con la estrella nodriza, Solsticio. Según las ventanas de observación estén ubicadas en los hemisferio Sur o Norte, abreviaremos en Solsticio de verano (H.Norte), Solsticio de invierno (H.Sur).

En nuestra ventana de observación y comando en el Hemisferio Norte de nuestra Nave Tierra, veremos a la estrella nodriza (Sol) ocupar el punto más alto en el cielo estelar de nuestra ventana. Hoy la estrella nodriza estará alumbrando e irradiando el máximo de horas del año.

Es el momento en que todos los tripulantes disfrutaremos los unos de los otros. Celebraremos el triunfo de la luz convertida en vida. Desde las sombras frescas de los bosques y los riachuelos del deshielo en las montañas nos llegarán cantos y sonidos armoniosos, perfumes y
olores excitantes, agradables, calmos, colores exuberantes, sabores de frutas jugosas y frescas, tactos suaves, desde el aire tibio a labios ardientes. Instantes para extrovertir la alegría, compartirla, distribuirla por todos los lugares de la Nave Tierra.

Los tripulantes del hemisferio Sur, hoy en sus ventanas tendrán el mínimo de horas irradiadas desde la estrella nodriza, la superficie de la Nave Tierra, comenzará a guardar la promesa de vida eterna en su vientre. Instantes para disfrutar de las noches largas, de los bosques desnudos, los campos helados y las montañas nevadas. Instantes de llevar los pensamientos y reflexiones al corazón.

Mensaje a los tripulantes homínidos autodenominados humanos de ambos hemisferios de la Nave Tierra: SINCRONIZAR VUESTROS ORDENADORES CEREBRALES en la frecuencia más alta de longitud de onda del Continuo que une todo con todo, es decir la banda ancha del AMOR, que incluye las sub-frecuencias de la ALEGRÍA, la PAZ, la DICHA, el COMPARTIR, la
SOLIDARIDAD, la CONFIANZA y la FE.

Sintonizando en esta frecuencia, podremos acceder muy fácilmente a los comunicados estelares emitidos tanto por la estrella nodriza así como del gravitatorio centro galáctico. Esta comunicación fluida hará de nuestro viaje estelar como tripulantes de la Nave Tierra, una aventura extraordinaria, llena de experiencias únicas, placenteras, agradables y felices.

Es imprescindible desconectar las erróneas frecuencias adquiridas de baja intensidad y onda.

El mando para subir las frecuencias, aunque ya lo saben, insistiremos en recordarlo, se encuentra en el corazón. Una vez activado, este, hará que la información que iremos recabando a través de los sentidos, sentimientos y pensamientos nos instale en la frecuencia de la banda ancha del AMOR.

“QUE TODOS LOS SERES DE TODOS LOS MUNDOS SEAN FELICES”

Fernando, desde una ventana en el hemisferio Norte, uno de los
tripulantes homínidos de la Nave Tierra.

Feliz viaje galáctico a todos los seres, visible e invisibles.

Cierro cuaderno de bitácora.

Una historia grabada en la hoja de un árbol

Todavía no se había acabado el siglo XIX, debería ser por el año 1892, quizás 93. En un lugar de América, más exactamente en la ciudad de
Salto, al Norte de la República Oriental del Uruguay, puerto fluvial
del Río Uruguay o Río de los Pájaros, como lo llamaba la Nación Charrúa. Por aquella época, se iba abriendo un futuro un jovencísimo inmigrante lombardo Luigi Testa Ferrario. De profesión cocinero, había instalado un negocio de restaurante, bar, cafetería y comestibles en general, un  almacén, “Casa Testa” en la ciudad de Salto.

Mientras en su vieja y querida Lombardía se iba consolidando, entre no
poco caos, después de la “unificación” italiana, el abuelo Luigi comenzaba a
dedicar su vida a una joven República americana. Nunca sabremos si llegó a las costas del Río Uruguay siguiendo los pasos de su compatriota Giuseppe Garibaldi quien participó activamente en las
luchas partidistas de la reciente República Oriental. Tal vez el abuelo llegó a conocer a algunos de los que fueron con Garibaldi a luchar por la independencia y la unidad italiana. Cuando el mismo Garibaldi escribió: “regresamos a Europa con un puñado de los mejores
de los nuestros”. Garibaldi y sus guerreros, todos con poncho al estilo matrero.

Todas estas hipótesis, la verdad, nunca las sabremos ya que muchas se
perdieron en la maraña caótica de la “trasmisión oral”.

Lo único cierto es que el abuelo Luigi recaló en la ciudad de Salto, fundó la mítica “Casa Testa”, tuvo 7 hijos, uno de ellos mi madre,
políticamente apoyó al Partido Colorado, con los cuales había luchado su compatriota Garibaldi y ayudó siempre a personas desvalidas.

La ciudad de Salto es una hermosa perla al norte de la República Oriental, extendida sobre la costa del Río Uruguay. El Río, ese que
Aníbal Sampayo li dijo cantando: “el Uruguay no es un río, es un cielo azul que viaja”, es el que marca la vida de la ciudad. No es difícil enamorarse de una ciudad así, donde muy cerca hay playas de blancas
arenas y donde los cantos rodados del lecho son ágatas pulidas por el agua. Una ciudad que vive y sueña junto al Río de los Pájaros.

También el Río tiene su aspecto más duro y grave. En lo inmenso de su cuenca, su longitud es de 1.838 km, más sus poderosos afluentes, hacen que en las épocas de intensas lluvias su caudal crezca peligrosamente.
Cuando esto ocurre, se transforma en un devorador de ciudades. Barrios enteros de la hermosa ciudad de Salto suelen quedar anegados por las aguas del Río, trayendo pérdidas y sufrimiento a sus habitantes. Pero aún así la ciudad sigue enamorada de su Río, escuchando el canto de
sus pájaros y preguntándose ¿qué pintor tan sublime fue capaz de darle esos colores a sus plumas? Como nadie sabe la respuesta la ciudad va creciendo a ritmo de atardeceres lentos y trinos que acarician el alma.

Una madrugada oscura y fría en plena crecida del Río, el abuelo Luigi iba como cada día a abrir su pcomercio.

El abuelo iba caminando por una zona de la calle aún no inundada. Sin conquistar por la rápida crecida del Río. Fue entonces cuando vio la
figura de una persona que estaba siendo arrastrada por la fuerte
corriente, dueña y señora del desaparecido paseo. No vaciló ni un
momento, entró al Río desbordado y asiéndose de las ramas de un árbol
pudo agarrar a la persona del empapado abrigo que llevaba. Una vez lo tuvo bien asido, le quitó como pudo el abrigo que funcionaba como un mortal lastre y así con muchas dificultades los dos pudieron salir de la corriente.

Intentó cambiar algunas palabras con el hombre pero vio que era imposible debido a que estaba muy confundido, agotado y ya había tragado mucha agua. Pasando un brazo del hombre sobre su hombro, ya
que el pobre no podía casi mantenerse en pie, se dirigieron al almacén. Le facilitó ropa seca para cambiarse mientras preparaba un café bien caliente y cargado.

A “Casa Testa”, no llegarían las aguas de la crecida del Río por lo que el hombre, del cual no sabemos su nombre, se sintió más seguro y
tranquilo. Después de haber tomado abundante café caliente y comer pan con manteca, el hombre se sintió con fuerzas para seguir su camino.

Le agradeció al abuelo por haberle salvado la vida y con la modestia casi avergonzada de las personas humildes le dijo que perdonara pero no tenía dinero para poder pagar la ropa y la comida. La respuesta del abuelo fue que él había hecho simplemente lo que cualquier ser humano
ha de hacer por otro ser humano, que no tenía ninguna deuda con él ni
nada que se pareciera.

Fueron pasando los años, el hermoso Río de los Pájaros siguió con sus playas de arenas blancas, sus ágatas de cantos rodados en su cielo
azul líquido, también con sus terribles crecidas.

La ciudad de Salto continuó con su crecimiento y rutina de vida de sus gentes.

Un día aparece en el negocio del abuelo, “Casa Testa” un hombre con una caja como esas que se utilizaban para regalar collares o billeteras.
Pregunta por el abuelo, enseguida uno de los camareros lo va a buscar.

Don Testa, no creo que se acuerde de mi, han pasado unos cuantos años, ppero yo soy aquel que usted sacó de la correntada aquella madrugada de creciente. El abuelo lo saludó con su franca sonrisa lombarda y un fraterno apretón de manos. ¿Pero qué es de su vida? Bueno en general
no me fueron muy bien las cosas. Por unos problemas….estuve 3 años
en la cárcel. Pero amigo mío cuanto siento oír esto. No, mire, durante todo este tiempo anduve pensando que gracias a usted estoy vivo y quería agradecerle su ayuda. La verdad no sabía cómo. Pero estos años
en la cárcel…. y como allí el tiempo es peor que la crecida del río, pensé que le gustaría este regalo. Se me dan muy bien las manualidades.

Le extendió al abuelo la cajita plana que llevaba en las manos. El abuelo la tomó en sus manos con el cuidado de quien recibe algo
extremadamente valioso. Al abrirla, había una hoja grande del árbol llamado “pata de vaca”, porque tiene la forma de las dos pezuñas de las patas de estos animales. No era una simple hoja. Estaba tallada con un alfiler. Magistralmente aquel hombre, durante su cautiverio, había tallado la hoja con figuras y texto. En figuras vemos una hermosa estrella de 5 puntas, una corona de laurel con la palabra
“PAZ”, flores, golondrinas volando libres con sus alas extendidas, una mariposa, un gallo cantando a la ciudad “SALTO” y de texto “AL DISTINGUIDO CABALLERO SR. DON L. TESTA – SALTO”. Agrega una fecha que yo intuyo 1902.

Los dos se sentaron en la mejor de las mesas del restaurante “Casa Testa” a tomar unos vasos de grapa para celebrar la Vida y ese Amor que como hilo invisible une todos los corazones y todas las cosas del Universo. Desconozco el nombre de tan magnífico artista pero su arte ha quedado grabado en esa hoja.

Nada queda ya de “Casa Testa”, ni el local, ni la lujosa vajilla y cubertería de plata, ni sus manteles bordados a mano, ni el patrimonio
de los abuelos. El olvido, la corrosión y lo efímero de la materia hicieron desaparecer todas esas cosas, bien lo sabía el abuelo.

Tal vez por eso guardó con tanto amor esa hoja de pata de vaca tallada. Símbolo de un agradecimiento a la vida, a la inmortalidad del Amor en todos sus rostros, a la fraternidad, a la solidaridad y la alegría de ver y oír cantar los pájaros en los montes ribereños de su
Río.

La hoja tallada, pasó, como herencia invalorable a mi madre Leonor, y de esta a mi, que hoy le pongo palabras a esta maravillosa historia de aquel joven lombardo que se enamoró de la ciudad de Salto y de su azul pRío de los Pájaros.

Lleno de orgullo de ser el custodio actual de un regalo surgido del corazón, cosa que lo hace inmortal, trascendiendo los pilares del 3D en que creemos movernos, espacio, tiempo y materia, pongo las fotos de
la hoja para compartirla con todo el mundo y el deseo de que los sentimientos e ideales que allí están plasmados nos llenen de Amorcomo un atardecer en el Río envueltos por el canto del sabiá.
Gracias abuelo Luigi, gracias artista anónimo.
Fernando Galbán Testa, en un lugar de Europa muy cerquita de la Lombardía del abuelo.

Dama de luna

Siempre te compararé con la luna
dama de mis sueños
lejana y fría en las noches de invierno
cálida y cercana en noches ardientes
tus besos estela plateada en la mar
caderas y pechos redondos 
llenos de luz blanca radiante
mis ojos no se cansan de mirar
te acaricio en las noches serenas
tu piel y tu luz cálida y fresca
subo alto muy alto en tu luz
vestida de gasas eres el misterio
dama de luna con tu luz blanca
¡qué fácil es amar.

El sueño y la dama de blanco

Esta noche he soñado con una dama vestida de blanco. De labios suaves y húmedos como fruta madurada al sol. Piel con perfume a madreselvas. Cabellos de enredaderas atrapando rayos de luz.

Su voz era la voz del viento meciendo espigas de sol.

Mirada de atardeceres rojos lejanías perdidas en la mar.

Sonrisa llena de melancolia, promesa de tierna alegría. 

En el sueño la podía abrazar, sentir su cuerpo ondulado debajo del vestidor blanco estremecía mi alma como lo hacen las olas de la mar. Mujer modelada con nubes blancas y espuma de mar. Etérica, tierna y suave, irradiando amor.

Antes de despertar unimos nuestras manos y bocas. Después me susurró algo al oído que no puedo recordar.

Desperté del sueño pero quería volver a soñar.

Misteriosa dama de blanco en el mundo de los sueños nos volveremos a encontrar. 

Una història de pirates, pescadors i aigua dolça a la mar.

De la història de com en Pere, un pescador de Sa Llacuna va salvar la vida.

Als segles XVII i XVIII, la costa catalana i en especial la del Garraf, era sovintejada per vaixells de pirates sarraïns.

Les poblacions de la costa, que eren molt pobres, eren les que patien més aquest atacs. Les riqueses hi eren en poques mans i aquest s’asseguraven que estiguessin en lloc ben guardats, per exemple dins dels castells, fortificats i armats. Els pirates no s’atrevien a arremetre contra els castells.

Per aquest motiu no buscaven ni or ni plata ni joies, que també, buscaven als habitants del pobles de la costa. Atacaven amb traïdoria matant o ferint de gravetat als pobladors, però el que més els interessava era fer presoners. Aquest pobres desgraciats eren portats a la costa nord africana per ser venuts als mercats d’esclaus.

El seu “negoci” era fer presoners per vendre’ls.

Succeïa a vegades que els pobladors de la costa ajudats per les guarnicions dels castells, improvisaven “fortificacions” o defenses per repel·lir l’atac dels pirates. Quan passava això, els pirates es mantenien a la mar i buscaven objectius més “senzills” i menys costosos en vides per a ells: atacaven les petites barques de pesca que no havien pogut arribar a temps a la costa.

Això li va passar a en Pere, un pescador de palangre de Sa Llacuna, nom que tenia el poblat de mar i que actualment és el barri Marítim de Vilanova i la Geltrú. Els pirates amb un vaixell ràpid i ben armat no els hi va costar gaire enfonsar la barca d’en Pere i a ell fer-ho presoner.

Un cop a bord, ben lligat de peus i mans el van amuntegar junt amb 4 o 5 pescadors més que havien agafat per les costes de Tarragona.

En Pere se sentia completament desolat i abatut perquè sabia ben bé el destí que li esperava. Seria venut com esclau i portat molt, molt lluny de casa seva a la que no tornaria mai més.

Però ves per on als maleits pirates, se’ls acabà l’aigua dolça. Quan passava això tenien que apropar-se a la costa, enviar a terra uns quants homes amb les botes i omplir-les d’aigua dolça. Però al llarg de la costa els pobladors s’havien armat i els estaven esperant, amb el reforç del soldats enviats del Castell de la Geltrú. Fer-se a la mar sense aigua era una temeritat que ni tan sòl un ferotge pirata es podia permetre. Van passar dos dies i no s’animaven a trepitjar la costa ja que els pobladors els esperaven enfurismats.

La decisió del capitost va ser degollar als presoners i llençar-los a la mar, així no tenien que “compartir” l’escassa aigua que tenien amb el “botí”.

Aleshores en Pere els hi va dir de fer un tracte. Els pirates van esclatar en risses. Però van callar quan en Pere va dir-lis que ell podia donar-lis aigua dolça sense tenir que anar a terra. Això sí a canvi tendrien que alliberar-los a tots els pescadors presoners. Primer als que ja tenien i un cop tinguessin l’aigua a ell mateix. Davant la sed i les males perspectives, els pirates van accedir al tracte proposat per en Pere.

En Pere els fa navegar direcció Barcelona, en arribar-hi a la platja de Miralpeix, va fer alliberar als pescadors tarragonins presoners que ni be van veure poca fondària es van llançar a l’aigua per guanyar la costa nedant lo més ràpid possible.

En Pere era sabedor que un cop passat el Castell de Sitges sorgia a la mar un dels afluents de la Falconera, un riu subterrani que travessava tot el Massís del Garraf i que algunes històries contaven que naixia a la mateixa muntanya de Montserrat. Això si que ni tan sols avui ho sabem, però és cert que la Falconera es va nodrint de les aigües que van filtrant les poroses pedres càrstiques del Massís del Garraf, formant un riu subterrani que aboca les seves aigües dolces a mar. Un indret ple de màgia i misteri, d’històries de dracs i sirenes.

En Pere els portava al Aiguadolç, avui dia nom del petit port de Sitges.

En arribar al lloc on la corrent de la Falconera encara no s’havia barrejat amb la salobre mar, en Pere li diu als pirates que arrien vela i que llancin galledes lligades amb caps i recullin aigua dolça.

La incredulitat i estupor del pirates no tenia límit. En provar l’aigua de la primera galleda i veure que era completament dolça no s’ho podien creure.

Un cop plenes les botes d’aigua, els pirates van complir la seva paraula, però no volien apropar-se massa a la costa perquè es podien trobar a tir del canó de Santa Tecla del baluard de Sitges, que vigilant els guaitava, així que van obligar a en Pere a saltar a uns 50 metres de la platja. Sort que en Pere era un bon nadador i no li va costar gaire arribar-hi a terra ferme. Un cop a terra va començar feliç i content d’haver-hi salvat la vida, la caminada cap a Sa Llacuna, casa seva.

Aquesta nit a la vora d’un bon foc, amb un porró de vi i unes grosses sardines a la brasa explicaria amb luxes de detalls la seva història. El que no sabia ell era que els nens que l’escoltaven la història, van prendre bona nota del relat i un cop ja grans l’explicaven als seus nets i aquest als seus, fins arribar a en Francesc Roig i Toqués, últim mestre d’aixa, ensinistrador de la popular Carpa Juanita, que aquest me la va explicar a mi.

FESTIVAL DE WESAK 2021

FELIZ WESAK 2021 – LUNA LLENA DE TAURO

27 DE ABRIL DE 2021

Hoy celebraremos el Festival de Wesak. Para nuestros hermanos budistas, es el día que se conmemoran los dos nacimientos de Siddhārtha Gautama.

El primero como ser humano. El segundo nacimiento como ser iluminado ascendiendo al estado de consciencia del SER universal como el BUDA.

Celebrada la Pascua durante la Luna Llena de Aries, donde nos impregnamos de las enseñanzas de Jesús el CRISTO con su mensaje de AMOR INCONDICIONAL: “YO SOY LA RESURRECCIÓN Y LA VIDA”

Hoy cada uno desde nuestros lugares, emitiremos una plegaria enfocada en la FRATERNIDAD, la PAZ, la COOPERACIÓN, la AYUDA MUTUA. Todas estas “energías” unidas y cohesionadas por el AMOR INCONDICIONAL.

Los/as que así lo sientan, podemos unirnos en esta Plegaria a través de la Gran Invocación. Un mantra que nos une a toda la humanidad más allá de razas y credos religiosos o políticos.

Aprovecharemos la extraordinaria energía del plenilunio para que esta Invocación nos conecte a todos los SERES HUMANOS en la frecuencia del AMOR INCONDICIONAL, llenándonos de PAZ, ALEGRÍA y ABUNDANCIA

RECIBAMOS CON EL CORAZÓN ABIERTO LAS BENDICIONES QUE NOS ENVÍAN EL BUDA Y EL CRISTO.

Sintamos nuestros cuerpos a través de la respiración, enviemos un deseo al Universo: “QUE TODOS LOS SERES DE TODOS LOS MUNDOS SEAN FELICES”

Fraterno abrazo, Grupo de Servidores del Mundo

Sonrisa de primavera

Con la luna creciente veo tu sonrisa de primavera

tu mano sobre la mia, tus labios sobre los míos

tu pelo volando en la brisa de primavera

cosquillas en la oreja, susurros de sonrisas

miradas que son palabras hechas primavera

latidos del corazón manos que se enredan

sentir tu piel, tus caderas, latiendo en silencio

suspirando sonrisa de luna creciente, boca de primavera.

Palabras que acarician

Sólo puedo acariciarte con palabras

Escribirlas, susurrarlas

Convertirlas en aire, tierra, fuego, agua

El viento te envolverá la cara

Las flores perfumarán tu alma 

El sol hará brillar tu mirada

La mar te envolverá con sus aguas

Sólo son palabras, escritas, susurradas

Hechas manos para poder acariciarte

Envolverte de palabras

Hechas aire, tierra, fuego, agua.

Las luciérnagas y el caminante nocturno.

De regreso a casa, el caminante tomó el camino que bordea la enorme laguna. La noche ya había cubierto los caminos con su manto negro, más que negro, hacía ya un buen rato.

Tiempo le costó adaptar las pupilas para poder ver la orilla del camino de tierra y piedras. Las malezas irreconocibles eran una mancha renegrida en esa noche sin luna. Mojones vegetales marcando el camino.

Sumido en el pensamiento de llegar pronto a casa aprovechó a disfrutar del perfume a campo que desprendía la noche. Olor a pradera, tan especial e inconfundible envuelto en el aire fresco y húmedo que indicaba la proximidad de la laguna, la cual era sólo una gran planicie oscura.

De pronto, absorto en la marcha, fue como si del cielo hubiera caído una galaxia con todas sus estrellas. El trozo de noche quedó iluminado por centenares de luciérnagas que como él caminaban la gran oscuridad.

Como él las miró con el corazón, las luciérnagas, no dudaron en responderle.

-¿A dónde van pequeñas lucecitas en esta noche tan negra? 

-Vamos al pajonal de la laguna. Pondremos huevos y en unos pocos días nuestras larvas tendrán abundante comida en caracoles y babosas. ¿Y tú caminante, a dónde vas en esta noche tan negra?

-Regreso a mi casa, que está pasando la curva de la laguna, después de haber hecho un largo viaje. El ómnibus me dejó en la ruta y después de atravesar la tranquera hay un par de leguas hasta llegar a casa por este camino. Me quedo muy contento de verlas, de dónde vengo ya no hay luciérnagas.

-Qué pena, ¿y cómo hace la gente para vivir lindos sueños? ¿O no sabes que la luz es la que crea lo que estás viendo?

-No lo sabía. ¿cómo es posible eso?

-Es que todo está en la luz, todo lo que ves lo creaste tú con la luz que de tus ojos va a tu corazón. Nosotras estamos aquí porque nos creaste con un pensamiento y ahora nuestra luz va a tu corazón. Tú venías caminando en una noche sin luna, querías ver algo más del camino y aparecimos nosotras que con nuestra luz te dejamos ver hasta la laguna. 

Puedes pensar y sentir las cosas que quieras que la luz las hará aparecer ante tus ojos y te encontrarás en el ambiente que has pensado.

Por eso caminante ten presente siempre lo que sientes y piensas porque la luz obedece a ciegas lo que tú quieres que se haga.

El camino, la laguna, el pajonal, la noche negra, nosotras, las nubes, las estrellas, tu cuerpo y tu corazón están hechos de luz igual que la más humilde de las luciérnagas.

El caminante empezó a ver la luz de su casa que lo esperaba contenta. 

Un claro en el monte, isla sin agua.

El viento del Sur, vigoroso y frío, había estado soplando toda la noche en aquella primavera austral.  Silbido de boleadoras de guerra y llantos de almas perdidas en la interminable pradera traía el Pampero al colarse por las rendijas de puertas y ventanas.

Sería un buen día de sol primaveral. El Pampero mantendría todo conato de nubes bien alejado. El cielo compartiría con el sol y el viento el azul más maravilloso jamás pensado. Profundo, intenso, uniforme, como un gran mantel que oculta debajo las migajas brillantes de las estrellas.

Con esta maravilla de cielo y sol no tuve ninguna duda que era una excelente mañana para ir a visitar el monte y su río.

Después de llegar al final de la calle empedrada del pueblo que acababa con el inicio del campo, emprendí el camino marcado por los carros rumbo al río.

Desde el inicio del camino bien trazado por dos huellas profundas, el río, Guazubirá, no se veía de lo bien protegido que estaba por la ancha cinta de verde intenso del monte indígena. El nombre, Guazubirá, se lo habían puesto mis hermanos emplumados por la gran cantidad de estos ciervos que vivian en la protección del monte. Pocos quedaban ahora a pesar de estar extinguidos pumas y jaguares. 

El trozo de campo desde el final de la calle hasta el comienzo del monte no era más de 500 metros. Pradera natural con algún tacurú enorme cubierto de hierba, ciudad populosa de hormigas coloradas en su interior.

Sin darme cuenta las primeras arueras me recibian a la entrada del monte, “buenas noches señora aruera”, cumplía con el ritual saludo al revés(*), no fuera cosa que se enfadaran. Poco más allá ya comenzaba la tupida maraña del monte indígena.  Estaba en territorio del Caiporá y la magia de mis hermanos emplumados.

Me puse a buscar uno de los corredores hechos por los carpinchos en su camino al río. Era la única forma de llegar a la orilla del río sin sufrir daños por la espinosa vegetación.

Los pasadizos no llegaban a superar el metro de alto núnca, por lo que había que caminar agachado, casi en cuclillas. Con el pretexto de descansar un rato, me sentaba, si estaba seco el camino, o me quedaba en cuclillas a charlar con el monte.

El viento era ya un susurro que pasaba entre coronillas, espinillos, arrayanes o quebrachos. Siempre había cerca un plumerillo rojo intenso del zucará resplandeciendo en la oscuridad del monte. 

Me contaron que la familia de carpinchos había crecido. Doña carpincho había parido a tres magníficos cachorros. Las flores del zucará no sabían cómo hacer para esconderse de los pequeños cachorros para no ser devoradas. Todos sabemos que a los carpinchos les encantan las flores. Doña coronilla con su fornida madera bien torneada y sus más de 300 años escapados de la letal hacha, me comentó que estaba enfadada con los aperiás. Durante la noche parece ser que se comieron un montón de brotes tiernos de sus ramas. Pero bueno es parte de la vida del vecindario en el bosque indígena.

Avanzando por el túnel de vida, escuchaba entre el murmullo del viento el canto nostálgico del sabiá. Traía una pena antigua, como de paraíso perdido. Voces de niños jugando en el monte. Intentando encontrar plumas de ñacurutú (lechuza) o de apakani (águila), para darle estabilidad a las flechas hechas con las resistentes tacuaras. Voces y almas que han quedado para siempre jugando, cantando, amando el bosque y la libertad de las praderas. Amor que renace en cada brote, en cada canto, en cada flor, en el susurro del viento, en el murmullo del agua.

Todavía faltaba para llegar al río cuando el túnel de los ingenieros carpinchos me hizo salir a un magnífico claro en el monte. De unos diez metros de diámetro, era una plataforma verde conectada con el intenso azul del cielo. Un cilindro de árboles hacia el infinito.

La tentación era muy grande, irresistible, tener delante de mí aquella alfombra verde, mullida y húmeda. Me estiré, brazos y piernas bien abiertos dispuestos a abrazar el cielo infinito.

Sintiendo todo mi cuerpo sostenido por la sy yvy (Madre Tierra). Cerré los ojos, inspiré profundamente los perfumes del bosque, giré las manos para que las palmas acariciaran la verde hierba. En ese instante mi cuerpo y mi alma se fundieron con la tierra. Sentía sus latidos, me acariciaba la hierba fresca y la brisa de primavera. Llenaba mis pulmones con perfumes de carquejas y marcelas, el intenso olor a vida de los sauces, ceibos, arrayanes del bosque. Abejas y mangangá pasaban zumbando en busca de flores. Las infatigables hormigas transportaban sus pesadas cargas de trozos de hojas rumbo al hormiguero. Actividad intensa entre los pastos frescos del claro.

Al abrir los ojos y entrar en el cielo azul, un águila mora flotaba sobre el aire. Volaba en círculos mirando si doña yarará cuzú había acabado su sueño invernal y salía aletargada a calentar sus dos metros de sangre fría con el sol de primavera. 

Sentí mi cuerpo uno con la tierra, mi corazón fundido en el aire, mi sangre, la savia del monte.

Los sonidos cesaron porque yo era el sonido. Los relojes desaparecieron en la luz y el tiempo dejó de existir. Sólo el bosque, sólo la vida y la eternidad viajaban sin espacio en el lemniscata.

Por un instante, me pareció ver a mis hermanos emplumados formando un círculo, viajando en el lemniscata dorado mientras creaban mundos con el humo del tabaco sagrado.

Los claros del monte indígena están llenos de magia, ya me lo habían dicho las hormigas negras pero hasta que no me estiré en el claro, no supe que yo también era magia. 

Che py’a oñua

(*)- Tanto la aruera como la aruera dura, puede provocar alergias severas con el solo hecho de permancer un tiempo bajo su sombra, y aún cuando no se entre en contacto directo con ellas. Esta reacción es provocada por una resina volátil que se desprende de la planta en época de grandes calores. Algunas personas pueden quedar sensibilizadas por algún tiempo, pero a otras las afectas de forma permanente.

Con ánimos de evitar las reacciones alérgicas que puede provocar, entre la gente del campo, existe la costumbre de saludar a la aruera al revés cuando se pasa por enfrente. Por la mañana se la saluda con un «buenas tardes» o «buenas noches», y por la tarde con un «buenos días» o «buenas noches».