El sol

Destacado

Cada día vuelas más alto en mi horizonte calmo

te despierta el mirlo con su canto en lo oscuro del alba

silencio de la curiosa paz de la madrugada.

Desde mi retazo de tierra, pequeña ventana

te veo trepar el cielo cada mañana

subes siempre ahora, sin “hubiera” ni “pudiera”

así haces que ocurra la vida redonda, girando,

cuando descansas nos dejas tu sueño,

que es un infinito cielo estrellado bañado de luna.

Verte hablar con los pinos que crecen inclinados

vencidos por la insistente marinada.

Llenas de luz la costa Norte de la Mar Mediterrània

derramas los colores en mi paleta de pintor

que resulta son palabras y mi pincel es un lápiz

volcando palabras en una hoja blanca

de espuma de olas que llegan a la playa.

Al color y la luz le pones sonidos de trinos y cantos

mas perfumes de algas, romeros, retamas, tomillos, lavandas.

Mezclas el sonido de las olas con voces y risas de niños

que hacen castillos con la arena bien mojada.

La mar es tu espejo gigante donde peinas tu pelo de luz

llenas todo con tus rayos, incluso iluminas

 

la oscura sombra interna de la higuera achaparrada

llenas el bosque de la pineda cercana de tenue luz

con cantos de chicharras y ulular de torcazas

bañado en el intenso perfume de la pinaza.

Luna del perigeo

Rojiza, enorme, envuelta en nubes somnolientas surge la Luna Llena.

Tu luz es un manto protector del beso.

Puede haber algo más hermoso que dos bocas fundiéndose en un beso bajo la luz de la Luna Llena?

Siente, estremécete, vibra, ama que estás dentro de la luz de la Luna Llena.

Mañana cuando el sol acueste la luna, tu vivirás el sueño de recordar el beso bajo la luz de la Luna Llena.

No busques a la dama blanca que surgió del sueño porque tal vez sea eso un sueño que trajo la luz de la Luna Llena.

Conexiones: recordando a Juana de Ibarbourou

Siempre me pregunto a dónde van los momentos en que somos conscientes del transcurso de la vida. Sólo los conscientes, porque los inconscientes, aquellos que hacemos de forma automática, rutinaria, que simplemente han sido el transitar un espacio y un tiempo sin darnos cuenta, creo que estos van a un campo de reciclaje, a un espacio vacío esperando que alguien lo utilice conscientemente.

Uno de esos instantes conscientes, me ocurrió cuando tenía unos 6 años allá en mi Montevideo natal, en la Tierra de los Pájaros Pintados. Mi querida hermana, Sonia, diez años mayor que yo, cada día me leía cuentos hermosos de grandes escritores nuestros como Morosoli, Espínola, Vigil, Quiroga con sus maravillosos “Cuentos de la Selva” o Juana de Ibarbourou, nuestra Juana de América, galardón otorgado en 1929. También viajábamos con los universales cuentos de Hans Christian Andersen, desde “El patito feo” hasta “El traje nuevo del emperador”. Soñábamos con poder ver la escultura de la Sirenita de Copenhague y acompañarla en su soledad y melancolía, allá sola junto al helado Mar Baltico, hoy, curiosamente la tengo mucho más cerca que cuando vivía junto al Paraná Guazú, mi enorme Río de la Plata.

Pero de todos, tal vez con los que más viajaba eran con los de Juana, con su “Chico Carlo”, cuando entraba en el mundo de la “Mancha de humedad”, o podía “oír” ladrar a “Tilo”, hasta me daban ganas de irme a los ríos del Departamento de Cerro Largo para ver si encontraba el anillo mágico que la duende Arazatina perdió en un baile.

Fue entonces, un día que estábamos por el comercial barrio de la Unión en Montevideo, cruzando la Avenida 8 de Octubre, que sin saber que allí vivía la poetisa, sentí en la espalda una sensación de que alguien me estaba mirando, me llegaba una mirada llena de ternura, sentía el tibio calor que sólo puedes entender como amor incondicional, el que viene de la resonancia del corazón. Sintiendo aquella cálida conexión, no pude más que girarme y mirar la procedencia de aquella fuente de amor. Vi detrás de una enorme ventana con el visillo descorrido a una señora casi anciana con cara sonriente. Supe que aquella sonrisa era para mi. Desde aquel momento la guardo en mi cofre sagrado del corazón. Con aquella sonrisa creo que me “entraron” algunos de los “Duendes de Cerro Largo” que Juana de Ibarbourou me prestó con tanto cariño.

A modo de un humilde homenaje a la gran poetisa, a Juana de América, transcribo el cuento de “Duendes de Cerro Largo”. Sin dudas viajarán a un mundo desaparecido, ubicado en la frontera de Uruguay y Brasil, pero vivido desde el corazón de una niña con toda la inocencia de la magia.

Juana_de_Ibarbourou_Duendes_de_Cerro_ Largo

Tarde de viento.

Invisible siempre,

misterioso

¿de dónde vienes?

¿a dónde vas?

No lo se, pero al despejar el cielo

te vistes de ola rompiendo

de hojas rojas en el árbol desnudo

de paseos pintados de oro

de palmeras desmelnadas

del impasible faro esperando la noche.

Acaricia mi cara

escucho tu voz entre mástiles y ramas

aveces un rugido, algunas un aullido

otras un silvido

pero lo que más me gusta de tu voz

es el susurro de amor

que me acaricia el corazón.

Invisible viento

esparce por los cuadrantes

la sinfonía de amor

enredate en las cabelleras

llénalas de luz y amor.

 

En el día del cuarto menguante de enero de 2019.

Año estelar MMXIX

Cuaderno de bitácora:

Día I del año estelar MMXIX, desde una de las ventanas de la Nave Estelar 3P H2O, conocida por una especie de  sus tripulantes como planeta Tierra, Pachamama, Gaia y mil nombres más, hemos contemplado ocultarse en este cuadrante a la estrella, enana amarilla, tipo espectral G2 clase V de luminosidad, denominada sol por algunos de los tripulantes.

Mantenemos nuestra velocidad de crucero de 108.000 Km/h de navegación orbital. La velocidad de generación sobre el eje es de 1700 Km/h, si bien está previsto al alcanzar el perihelio superar los 4000 Km/h.

La navegación es plácida dentro de la galaxia de la Vía Láctea, que junto con la galaxia de Andrómeda  polarizan el cúmulo galáctico conocido como Grupo Local compuesto por más de 50 galaxias. Seguimos la navegación por el mar cuántico de la materia oscura entre millones de cúmulos galácticos.

La ocultación de la estrella enana amarilla G2-V, hoy día I del año estelar MMXIX fue bastante espectacular. Al no detectarse la presencia de vapor de agua condensada (nubes) sobre el horizonte, la incandescencia estelar tiñó de amarillo el trozo de espacio observado (cielo) al igual que el coloide compuesto por dos gases, hidrógeno y oxígeno llamado mar.

La observación concentró a un gran número de tripulantes que disfrutaron maravillados del espectáculo.

Ponemos el “piloto automático” y seguimos la navegación interestelar en nuestra Madre Tierra.

Para poder mantener estos espectáculos desde las ventanas de la Nave, recordamos a la tripulación de hominidos autodenominados sapiens, que su tarea principal es el mantenimiento y cuidado de las instalaciones de la Nave. También han de dedicar especial cuidado a los otros tripulantes de los reinos vegetal y animal, a los efectos que no se rompa la vital cadena que los une a todos con todo.

Les deseamos que en este MMXIX año estelar, disfruten de cada momento enfocando sus procesadores a generar momentos de alegría, belleza y paz. Sepan que los beneficios serán la abundancia, la dicha y beber cada día del néctar que mueve la Nave y todo el universo navegable: el Amor incondicional.

Cerramos informe en cuaderno de bitácora.

Un navegante.

 

Solsticio de invierno 2018 con luna llena.

A las 23.23 del 21 de diciembre de 2018, la luz del sol tocará su punto más bajo en su viaje por el cielo comparado con nuestro horizonte.

A partir de este punto, lentamente e imparable, la barca solar comenzará su ascensión que durará seis meses.

Hoy la hermosa luna llena nos reflejará la luz solar del solsticio. Comienzo del invierno en septentrión.

“Tiritando de frío

vestida de gasas blancas

brillas radiante

en la noche de solsticio

luna de invierno

árboles desnudos

te quieren abrazar

le has susurrado al sol

que deje la noche helada

que la semilla plantada

en tu cuarto creciente

está ya germinando

en el útero de la tierra

oscura y húmeda.

Empezamos hoy contigo

el imparable y apasionante

viaje a la luz.”

Solsticio de invierno, hemisferio Norte terrestre, girando en torno a la Estrella solar en un remoto punto de la Vía Láctea con rumbo desconocido en el cúmulo galáctico.

Feliz nacimiento de la Luz en todos los corazones.

Poesía de un viaje al solsticio de invierno.

Cada vez más bajo está el sol

tierra fría aguas tiritando

cielos que se tiñen de rojos,

rosas, lilas, nubes que amenazan tormenta

pronto comenzará el parto

nacerá la luz

debajo de la tierra helada

la semilla despertará

la luz en imparable ascenso

la vida plena volverá.

Descanso de septentrión

viaje al interior del corazón

dormir, tiritar, volar en el viento.

Sensaciones al ir caminando

al solsticio de invierno.

 

Una noche de Luna creciendo

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Brilla creciendo la luna

lenta camina

entre nubes y claros,

pasos que acompasan

sonido de sonajas

sumergidos en la hojarasca,

lenta y calma va la noche

el canto de un grillo

pone música a la calma,

momento de abrir los ojos

crear sueños de amor y calma,

se llenan de luz de estrellas

las sombras que la luna plasma.