Acerca de fernandogalban

Escribir la vida, a partir de sentimientos y pensamientos.

Mar de plata

Plata líquida es la mar

atanor de sueños lunares

misteriosas formas de la tarde

sueños en forma de pez

prados verdes de algas

plata líquida es la mar

calma, pesada, sin olas

el barrilete te mira

suspendido en la niebla

la luz plateada besa la mar

subirás a la luna semilla

sueños de plata líquida

mágico atanor es la mar.

 

Camino al cuarto creciente de la Luna del Perro en abril de 2018.

Luz líquida

Aliento cálido del aire de primavera acaricias la mar fría,

está cansada de tanta noche.

Tu caricia levanta la fina niebla

como la piel erizada

para desdibujar horizontes.

El sol se siente mojado,

sacude sus rayos dorados.

La luz espolvoreada se mezcla en la niebla.

Las dos forman luz líquida que todo lo impregna.

Recortan  siluetas de pinedas verdes y chimeneas negras.

Perfumes en la luz líquida,

jazmines y azahares junto a hierba fresca.

Los trinos, cantos de seres alados

viajan en la luz mezclada con niebla.

 

Vilanova i la Geltrú, al inicio de la luna semilla de abril de 2018, empaquetando en palabras perfumes, sonidos, gustos, colores y tactos.

Sólo se abren los paquetitos con las llaves del corazón.

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Noche de lluvia

La plaza de cemento duro se viste de charcos

semipenumbra de la noche escucho mis pasos.

Dejo entrar la noche para poder amarla

tal como es, sin intentar cambiarla,

oscura, fría, tímida, silenciosa, misteriosa.

Amo la noche que disuelve mis sombras

al amarla intensamente, brotan los sueños

trayendo como las olas nuevas mañanas.

La lluvia en la dura plaza trae paz a mi alma,

mientras escucho mis pasos sobre los charcos.

Arco iris

Cielos de primavera mojando mi cara

nubes que se agolpan tapando el sol

formas imposibles de ventanas abiertas

trozos de cielo azul.

Arco de colores pintando brotes

llovizna intensa alegrando el corazón

la luz fragmentada en siete colores

sólo la nubes de primavera pueden,

mojar la luz y pintarla en arco multicolor

llevando susurros de amor que el viento trae.

Regálame arco iris primavera

moja mi cara con la lluvia fresca

para que con redondas nubes pueda jugar.

El sueño de la barca

La barca amarrada al muelle sueña que navega en alta mar.

Sueña que vuela sobre las olas que no la pueden tocar.

Va cargada de nansas y canailones, langostas y pulpos quiere atrapar.

Regresa de más allá del horizonte escoltada de enormes ballenas

le preguntan que es la mancha blanca del mundo sin mar,

la barca le dice sonriente, es la casa de los hombre que van a la mar.

La barca descansa en el puerto pero no para de soñar,

sueña con olas enormes que su afilada quilla sabe cortar,

sueña con mares en calma donde navega o vuela por un azul celestial,

sueña con noches sin luna donde sólo las estrellas te pueden alumbrar,

sueña con peces de plata que en sus redes caerán, para llenar su bodega

trayendo alegría y risas a los hombres de la mar,

esos que viven en una mancha blanca

en el mundo donde las ballenas no pueden nadar.

Sueña barca amarrada, pronto tus sueños serán realidad.

Puertas dimensionales

Cada vez creo más que los solsticios y equinoccios, que marcan los cambios de estación en las extensas zonas templadas del planeta, son puertas. La llave está en el sol.

Tal vez la puerta que se nota más o que sentimos más, sea la que abre el equinoccio del 20 de marzo.

No digo de primavera o de otoño porque dependerá del hemisferio planetario en que te encuentres.

Los que hemos tenido la suerte de vivir períodos largos de nuestra existencia tridimensional en ambos hemisferios sabemos bien lo que significa.

Estos días, desde el hemisferio Norte, donde me encuentro, voy viviendo la apertura de la puerta de la primavera.

Con el imparable crecimiento de las horas de luz vamos recorriendo esta inmensa puerta planetaria.

Después del letargo silencioso e introspectivo del invierno todo empieza a despertar, o mejor dicho a moverse.

Los árboles, antes esqueletos firmes de ramas desnudas, empiezan a llenarse de flores y tímidos brotes, que se convertirán en miles de hojas verdes y tiernas ramas.  Con ellos aparecerán los nidos y los seres del aire, llenando todo de trinos y cantos a la vida. Unos para saludar o despedir al sol como los mirlos, otros para alegrar los mediodías como los jilgueros, algunos para acentuar el misterio de la noche como el ruiseñor. El resto de los instrumentos de esta sinfonía los ponen los insectos y el viento.

Estirarse en un prado, recostar la espalda en un árbol, sentarte en una piedra o sobre la pinocha u hojarasca de un bosque, es la mejor platea para escuchar la sinfonía completa. Entre trinos y cantos, llegan los acordes de zumbidos de transparentes alas fertilizando las flores.

El viento, que hace viajar al polen en sus grandes alas, además de ser un sembrador de vida es uno de los grandes músicos de la sinfonía primaveral. Su silbido ululante al pasar por el peine de las agujas de los pinos, o el cascabeleo alegre cuando recorre con su caricia invisible las encinas y los nacientes brotes de robles. Ni qué decir, escuchar su susurro convirtiendo un tierno sembrado en mar de olas verdes, meciendo la vista como si estuviera navegando en una etérica barca.  Juntarse con la mar, su inseparable pareja, haciendo los dos estallar olas en las rocas, llenar el aire de infinitas gotitas saladas que lo envuelven todo de revitalizante frescor, ionizando el entorno. Música de timbales rumor de tambores sumergidos.

Lo que más me gusta de escuchar la música de primavera son los perfumes, los olores. Árboles de pequeñas flores blancas apiñadas, vierten al viento su fragancia. Dicen que para atraer insectos y polinizar sus flores. Pero yo creo que es para acariciar almas, llevar susurros de amor a campos, ríos, valles, mares y montañas. Los perfumes y fragancias lo llenan todo de alegría, en cuyas alas viene volando la paz.

Cuando atravieso la puerta de la primavera, la línea ficticia del tiempo desaparece por completo. Así como mis sentidos se abren a la luz y la sinfonía de olores, colores, gustos, sonidos y tactos, también me reencuentro con mi cometa volando alto, con el jardín de violetas, las frescas aguas del arroyo, la caricia de los sauces y anacahuitas, las algodonosas nubes estáticas en un cielo azul profundo, los labios frescos en el beso rodeado de perfume de rosas.

Pasar la puerta de la primavera es vivir en varios mundos, en varias dimensiones. Mezclas el polen de varias flores para hacer dulce miel que trasciende los tiempos.

Caminante lineal del tiempo, te invito a atravesar el portal de primavera. Siente la inmortalidad de todo. Guarda todo lo que sientas en el insondable e infinito recipiente del corazón.

Dame tu mano y entra conmigo que ese instante será eterno como la vida de una mariposa.

Junto a la mar Mediterrània el día de la segunda Luna Llena de marzo de 2018.