Acerca de fernandogalban

Escribir la vida, a partir de sentimientos y pensamientos.

Viaje del sol.

El cormorán surge de las aguas

a ver el sol poner.

El sol sube a la abandonada barca,

la consuela en su tristeza,

barca que estás en tierra

muriendo de amor por la mar.

Tantas olas surcaste

soltando redes de luz,

capturando peces de plata

sueños de pescador.

Imploras por tu vida,

dejadme hundirme en la mar azul,

navegar los fondos marinos,

ser casa del pulpo

ver bailar las posidonias,

sentir los peces curiosear.

Sólo el sol te escucha,

como experimentado patrón,

toma con manos de oro

el vetusto timón,

igual que Ra durante la noche,

serás la barca de luz,

surcando el inframundo,

mañana volver a despertar.

Tal vez ese sea tu destino,

convertirte en barca solar.

 

A la “Mercè”, la barca que sacaron del agua y hoy está apuntalada con bigas en una plaza del puerto de Vilanova i la Geltrú. Deteriorándose, agonizante sin poder navegar.

 

 

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Caminos a la mar que llevan a la luna.

Caminos en la tierra que llevan a la mar

pasos que se pierden en las olas del mar

ramas y juncos temblorosos, otoño invernal.

Pronto la luna llena todo lo iluminará

brillante y abollada, la punta de la torre

la quiere pinchar.

Me quedo con el calor de tu alma

a la luz de la luna en este otoño invernal.

Caminos de tierra y mar que a la luna van.

 

Sentarse junto a la mar.

El sol se derrite entre las nubes.

De tu mano camino al horizonte.

Me fundo contigo en mil colores.

Estallido de luz en este instante.

Las olas susurran un canto,

envolviendo corazones con palabras.

No hay caminos en la luz,

sólo instantes en el alma.

Siéntate conmigo a ver el sol

derretirse entre nubes y aguas.

Guardaremos esta luz en el alma,

para que se convierta en sueño

y de sueño a sentir infinitas veces

como el sol se derrite en las aguas.

Otoño atardeciendo

Las tardes del otoño ya casi invernal junto a la mar son una fiesta para los sentidos.

En este trocito de orilla de la mar Mediterrània, Vilanova i la Geltrú, conspiran varios paisajes para hacer los atardeceres espectaculares. El sol, la mar, las marismas, las aves, los sonidos, los olores, la playa con la arena fría, el aire fresco y húmedo que lo envuelve todo. Si dejas entrar todo eso a tu alma ocurre la magia. De pronto te sientes como un astronauta que viaja en una gigantesca nave que está viva. Que respira, siente y te lleva en un eterno viaje estelar orbitando una galaxia.

Hoy desde la ventana de mi trocito en la orilla de la mar Mediterrània, vi una hermosa estrella, dicen que es una enana blanca, fundirse en las aguas. Iluminaba todo pintando de colores imposibles el cielo y las aguas. Iluminaba los peces que las fragatas hábilmente pescaban entrando como certeras flechas entre las olas del agua. Mientras las fragatas llenaban de comida panzas, yo me llenaba de luz el alma.

Unos patos salvajes, que pasan el invierno en estas latitudes más cálidas, tomaban un descanso en las aguas de la pequeña marisma.

Desde mi ventana de la nave la estrella alumbraba la luna semilla creciendo hasta llenarse de susurros y suspiros de tantas almas.

Podía sentir la nave navegando veloz entre las estrellas de la galaxia.

Tercer día de Luna Nueva de noviembre de 2017.

Luna negra sol rojo.

Hoy en el cielo no brillará la luna. Luna Nueva o luna negra. Será una noche larga oscura fría y húmeda que hará temblar a las estrellas.

Por eso fuimos a las marismas que están junto a la mar para despedir al sol y guardar en las retinas y el corazón su luz de otoño tibia y roja convirtiendo el cielo en arteria.

Estas tardes son como si pasearas por un cuadro que un gigantesco pintor está pintando.

Eres una pincelada más en el abanico de formas y colores. Tal vez por eso puedes ser la vela o la gaviota; la mar o el cielo; el sol o el niño que juega en la arena.

Un cuadro con movimientos lentos, lleno de voces y risas lejanas. Un instante de eternidad que percibes del aire susurros que te hacen cosquillas en las orejas. Te dicen palabras de amor y calma que creo hacen el sol más rojo y la mar más en calma.

Después que se vaya el sol a dormir en su lecho húmedo de agua, vendrá la noche y me iré a una cabaña. Encenderé el fuego para no olvidar al sol y dormiré mirando estrellas, soñando y tal vez mañana volver a ser pincelada de otro cuadro.

Las fotos son de hoy 18 de noviembre de 2017 entre las 17.00 y las 18.00 horas, después la noche nos envolvió con su sábana de estrellas.

Pescador de estrellas

El pescador de bronce al atardecer, vuelve de la mar.

En colores y estrellas, el sol se fragmentará.

En la noche mientras los sueños nos hacen dormir,

él tirará sus redes al cielo nocturno y oscuro,

estrellas y constelaciones pescará.

Irá llenando de luces su barca de sueños,

con miles de estrellas la llenará.

En la calma nocturna las comenzará a amasar,

con sus manos toscas y suaves de mar,

hará una radiante esfera de luz.

El sol estará naciendo lleno de mar.

Formado por mil estrellas  y constelaciones

que el pescador en la noche supo pescar.

 

Sensaciones e imágenes de una plácida tarde de otoño caminando despacio, sin tiempo mientras sentimos la Tierra girar.

Dejar que los colores, olores, tactos y sabores de un atardecer junto a la mar recorran tu cuerpo hasta esculpir tu alma con forma de alegría y paz.