Poesías de los Mundos

Hay veces que la alegría es tan grande que cuesta encontrar los paquetes de palabras adecuados para expresarla.

Ayer día 21 de abril, nos reunimos algo más de 30 amigos/as, en el viejo y querido local de la Casa del Uruguay en Barcelona. Casa a la que estamos asociados desde su fundación, unos meses antes de nuestra llegada al destierro, año 1978.

El motivo de este encuentro fue presentar el libro de poesías “Poesías de los Mundos”.

Las poesías van acompañadas por un código QR, que vincula el escrito a fotos o vídeos que se encuentran en “la red”. Creemos que es una manera práctica de unir el amado libro impreso en papel con las nuevas tecnologías. De esta forma no perderemos el placer de tener en la mesa de noche un libro. Podremos leer algo antes de dormirnos, o acortar las noches de insomnio.

Toda la reunión y las cosas que hablamos, las podrán ver próximamente cuando se acaben de “subir” los vídeos al canal de You Tube.

Fue una tarde que comenzó con estas palabras de Eduardo Abreu, amigo y Secretario de la Casa del Uruguay.: “Hoy los hemos citado para presentar un libro de poesías escrito por Fernando Galbán, uruguayo, radicado en Vilanova i la Geltrú y antiguo socio de la Casa…”.  Siguieron a continuación unas cálidas palabras, emotivas y alegres, que podremos acabar de escuchar en el próximo vídeo.

La atmósfera del local estaba impregnada de calidez humana, de amistad, camaradería y ese hilo invisible y común a todos/as los/as que estábamos allí que identifico como amor fraterno, vehículo que usan para moverse la paz y la alegría, lo llenaban todo.

Todos/as, sentíamos esa paz que nos unía. Hacía surgir así, la alegría del reencuentro. Con algunos/as hacía tiempo que no nos veíamos, con los/as más, nos encontrábamos otra vez para celebrar.

El libro era el pretexto para otra vez más compartir la sonrisa, el abrazo, el beso, tal vez el identificarnos como pertenecientes a la misma “tribu”.

La tribu a la que pertenecemos todos estos seres que disfrutamos y nos sentimos felices compartiendo la charla, la lectura, la música, las ciencias…. todos estos seres que somos “constructores” de sentimientos y emociones de alegría y calma.

Momentos en que nuestros corazones están en paz, siendo capaces de generar mundos agradables de vivir. Esto concuerda con el mismo significado etimológico de “poesía”, proveniente del griego: “creación, construir algo, bienestar….”

Quiero agradecer a todos/as los/as amigos/as con los que compartimos este momento y también mi agradecimiento y cariño a todos/as los/as que por estar lejos o simplemente no pudieron venir. También estuvieron ahí conmigo. Unidos por ese hilo cuántico que va de corazón a corazón.

A todos/as mis infinitas gracias.

Fernando Galbán

Viernes 21 de abril.

Presentacion.POESIAS

Queridos/as amigos/as, les invitamos a compartir la presentación de este libro de poesías.

El libro como pueden ver en la carátula, es completamente “físico”, o sea hojas tapas y textos.

Lo único que lo diferencia con otros libros, es que este armoniza la tecnología digital móvil con el placer de la lectura en papel.

Cada poesía lleva un código QR el cual nos introduce directamente, sin búsquedas, a ver las fotos o vídeos que inspiraron el momento de creación poética.

Para los/as que anden por Barcelona o cerca, pueden pasar por el local de la Casa de Uruguay en Barcelona (C/Diputació, 215 entl. 1ª).

Compartiremos un rato de charla agradable y distendida. Nos iremos acercando a la fiesta del libro y la rosa, Sant Jordi, con la intensión de vivirla activamente desde la paz y la alegría.

Un abrazo fraterno y nos vemos el viernes a las 19 horas.

Fernando Galbán Testa.

Detener el tiempo

 

Hay momentos que somos capaces de ver girar la Tierra como si de un trompo se tratara.

Es el momento en que el tiempo se va enlenteciendo hasta detenerse definitivamente.

Es entrar en un cuadro de cinco dimensiones, en el cual participan como parámetros la mente y el espíritu.

Es hacer eterno ese instante.

Es cuando tu mente es emisora. Después de haber recibido la frecuencia de la Paz.

La mente se agrega como cuarto elemento al paisaje.

La luna llena, la primera del ciclo de primavera, surge desde los acantilados del Massis del Garraf, remontando como una cometa el horizonte de mar. Las brumas de la lejanía la pintan de rosa tenue.

Al Oeste el sol se duerme entre cielos rojos. Ilumina las barcas de pesca recostadas en la penumbra del muelle.

Los barcos y las velas se quedan estáticos sobre una mar atemporal. El tiempo se detiene.

La ermita y el pescador de caña dejan navegar sus sueños sobre la mar.

Es en ese momento cuando el espíritu se une a la escena cuatridimencional. Es el momento que eres la luna rosada flotando sobre la mar. La brisa que empuja la vela. El sol despidiendo la tarde. Las paredes de la ermita, la caña del pescador y sus sueños. El faro iluminando la tarde.

Es el momento en que te conviertes en Paz. Pasas a ser la diversidad de todas las cosas, dialogas, empatizas con el flujo continuo llamado Vida.

Es el momento que la Paz, te aparta de la crítica, el juicio, la ira, la angustia, el miedo. Te instalas en el flujo mismo de la Vida. Sientes que estás en la frecuencia de la alegría, el bienestar, la salud. Entras en ese otro mundo, igual de real que el que creemos encontrarnos, o que hemos creado. La diferencia es que el vehículo para moverte dentro de él es la Paz.

Si miramos la luna, sentimos los rayos del sol, escuchamos nuestros pasos, jugamos con los niños, acariciamos los animales, paseamos por los bosques, nos abrazamos…, estaremos en la frecuencia de la Paz. Así en esa frecuencia “personal”, iremos uniendo cada Paz individual pasando a vivir inexorablemente, en un mundo de bienestar general. De resolución rápida de cualquier conflicto, de relaciones fructíferas y productivas, de disfrute de la diversidad cultural, de libertad y una auténtica democracia.

Sólo hay que detener el tiempo y crear un cuadro de cinco dimensiones (espacio, tiempo, materia, mente y espíritu). Podemos empezar. La luna ya está ahí, el sol sale y se pone cada tarde, los pájaros, las velas, los bosques, los faros, las ermitas, las calles, las praderas, las montañas, los niños, los animales, las manos para acariciar, los brazos para abrazar, las bocas para besar… ya las tenemos. Igual que lienzos en blanco, pinturas, paletas, caballetes, pinceles, cinceles o lápices. Pongámonos a crear, todos somos artistas de la Paz.

A ver si coincidimos en un cuadro de cinco dimensiones.