Otoño en la marisma

Luz equinoccial sembrando estrellas en el agua

avisa que viene el tiempo de la calma

tiempo de sentir la mano cálida acariciando la cara

gorriones meciéndose en frágiles ramas

semillas alimentando el vuelo de los pájaros

luz equinoccial recorriendo las almas

tiempo de contemplarte en el sueño de la tarde

ver tu sonrisa dibujando horizontes

alcanzables sólo cuando miras estrellas en el agua.

Singularidades del mar cuántico.

“Mar cuántico donde la consciencia es el cincel que esculpe la materia.”

La vida es eterna aunque parezca llena de muertes.

Pensamientos que viajan entre fotones, consciencia que los convierte en electrones. Galaxias y quarks el mismo modelo para soñar.

Círculos de pensamientos como galaxias jugando a vivir y morir, a morir y vivir, pero siempre eternidad de la vida.

Juego eterno, teatro en que somos actores eligiendo cada papel.

Creamos escenografías de vida, de muerte, de dolor, de alegría, creamos árboles, bosques, ríos, playas, montañas, valles, ciudades, dioses castigadores, dioses benignos, amables, perseguimos paraísos que tenemos en el corazón, a disposición, listos para vivirlos. Pero si hemos elegido el juego de buscar y buscar así estaremos vagando hasta el aburrimiento. En ese momento cambiaremos de personaje y de papel a interpretar.

De los infinitos papeles que he representado, me quedo sin dudas con los personajes románticos. Aquellos que te quedas extasiado al ver una puesta de sol tiñendo de rojo una playa solitaria.  Entrelazar tu mano con otra mano, en silencio, sin decir nada. Ver una mirada callada diciéndolo todo. Una cabellera larga iluminando el sol de la tarde. Un corazón latiendo junto al mio. Y cuando llegan las noches de verano, aquellas de habitaciones con ventanas abiertas, llenas de perfumes, acariciar lentamente unas prominentes caderas frescas de oscuridad o redondeadas por los hilos de plata de la tenue luz lunar. Recorrer con las manos o la boca la suavidad y tersura redondeada de esas cálidas praderas.

Luego en las noches de frío invierno, ver una boca sedienta de pasión alumbrada en rojo por las llamas del fuego. Ver bailar esos labios cálidamente iluminados al ritmo lento del crepitar de la leña ardiendo en la chimenea. Despertar dos cuerpos desnudos para cubrirse con una manta, cuando el fuego es resplandor de brasas y las llamas apasionadas están guardadas en la eternidad del corazón.

Por todo esto me gustan los “papeles” en que camino la vida, creo escenarios para ser actor preferente en estos momentos. Saber que todo surge de un pensamiento lanzado al mar cuántico o sea al mundo de los sueños.

Juguemos sin miedo el juego elegido el mundo y el momento creado por nuestro pensamiento. Extraído del infinito mar cuántico.

Ahora disfruto el radiante sol, esta noche la creciente luna.IMG_4232