Mar de plata

Plata líquida es la mar

atanor de sueños lunares

misteriosas formas de la tarde

sueños en forma de pez

prados verdes de algas

plata líquida es la mar

calma, pesada, sin olas

el barrilete te mira

suspendido en la niebla

la luz plateada besa la mar

subirás a la luna semilla

sueños de plata líquida

mágico atanor es la mar.

 

Camino al cuarto creciente de la Luna del Perro en abril de 2018.

Noche de lluvia

La plaza de cemento duro se viste de charcos

semipenumbra de la noche escucho mis pasos.

Dejo entrar la noche para poder amarla

tal como es, sin intentar cambiarla,

oscura, fría, tímida, silenciosa, misteriosa.

Amo la noche que disuelve mis sombras

al amarla intensamente, brotan los sueños

trayendo como las olas nuevas mañanas.

La lluvia en la dura plaza trae paz a mi alma,

mientras escucho mis pasos sobre los charcos.

El sueño de la barca

La barca amarrada al muelle sueña que navega en alta mar.

Sueña que vuela sobre las olas que no la pueden tocar.

Va cargada de nansas y canailones, langostas y pulpos quiere atrapar.

Regresa de más allá del horizonte escoltada de enormes ballenas

le preguntan que es la mancha blanca del mundo sin mar,

la barca le dice sonriente, es la casa de los hombre que van a la mar.

La barca descansa en el puerto pero no para de soñar,

sueña con olas enormes que su afilada quilla sabe cortar,

sueña con mares en calma donde navega o vuela por un azul celestial,

sueña con noches sin luna donde sólo las estrellas te pueden alumbrar,

sueña con peces de plata que en sus redes caerán, para llenar su bodega

trayendo alegría y risas a los hombres de la mar,

esos que viven en una mancha blanca

en el mundo donde las ballenas no pueden nadar.

Sueña barca amarrada, pronto tus sueños serán realidad.

Puertas dimensionales

Cada vez creo más que los solsticios y equinoccios, que marcan los cambios de estación en las extensas zonas templadas del planeta, son puertas. La llave está en el sol.

Tal vez la puerta que se nota más o que sentimos más, sea la que abre el equinoccio del 20 de marzo.

No digo de primavera o de otoño porque dependerá del hemisferio planetario en que te encuentres.

Los que hemos tenido la suerte de vivir períodos largos de nuestra existencia tridimensional en ambos hemisferios sabemos bien lo que significa.

Estos días, desde el hemisferio Norte, donde me encuentro, voy viviendo la apertura de la puerta de la primavera.

Con el imparable crecimiento de las horas de luz vamos recorriendo esta inmensa puerta planetaria.

Después del letargo silencioso e introspectivo del invierno todo empieza a despertar, o mejor dicho a moverse.

Los árboles, antes esqueletos firmes de ramas desnudas, empiezan a llenarse de flores y tímidos brotes, que se convertirán en miles de hojas verdes y tiernas ramas.  Con ellos aparecerán los nidos y los seres del aire, llenando todo de trinos y cantos a la vida. Unos para saludar o despedir al sol como los mirlos, otros para alegrar los mediodías como los jilgueros, algunos para acentuar el misterio de la noche como el ruiseñor. El resto de los instrumentos de esta sinfonía los ponen los insectos y el viento.

Estirarse en un prado, recostar la espalda en un árbol, sentarte en una piedra o sobre la pinocha u hojarasca de un bosque, es la mejor platea para escuchar la sinfonía completa. Entre trinos y cantos, llegan los acordes de zumbidos de transparentes alas fertilizando las flores.

El viento, que hace viajar al polen en sus grandes alas, además de ser un sembrador de vida es uno de los grandes músicos de la sinfonía primaveral. Su silbido ululante al pasar por el peine de las agujas de los pinos, o el cascabeleo alegre cuando recorre con su caricia invisible las encinas y los nacientes brotes de robles. Ni qué decir, escuchar su susurro convirtiendo un tierno sembrado en mar de olas verdes, meciendo la vista como si estuviera navegando en una etérica barca.  Juntarse con la mar, su inseparable pareja, haciendo los dos estallar olas en las rocas, llenar el aire de infinitas gotitas saladas que lo envuelven todo de revitalizante frescor, ionizando el entorno. Música de timbales rumor de tambores sumergidos.

Lo que más me gusta de escuchar la música de primavera son los perfumes, los olores. Árboles de pequeñas flores blancas apiñadas, vierten al viento su fragancia. Dicen que para atraer insectos y polinizar sus flores. Pero yo creo que es para acariciar almas, llevar susurros de amor a campos, ríos, valles, mares y montañas. Los perfumes y fragancias lo llenan todo de alegría, en cuyas alas viene volando la paz.

Cuando atravieso la puerta de la primavera, la línea ficticia del tiempo desaparece por completo. Así como mis sentidos se abren a la luz y la sinfonía de olores, colores, gustos, sonidos y tactos, también me reencuentro con mi cometa volando alto, con el jardín de violetas, las frescas aguas del arroyo, la caricia de los sauces y anacahuitas, las algodonosas nubes estáticas en un cielo azul profundo, los labios frescos en el beso rodeado de perfume de rosas.

Pasar la puerta de la primavera es vivir en varios mundos, en varias dimensiones. Mezclas el polen de varias flores para hacer dulce miel que trasciende los tiempos.

Caminante lineal del tiempo, te invito a atravesar el portal de primavera. Siente la inmortalidad de todo. Guarda todo lo que sientas en el insondable e infinito recipiente del corazón.

Dame tu mano y entra conmigo que ese instante será eterno como la vida de una mariposa.

Junto a la mar Mediterrània el día de la segunda Luna Llena de marzo de 2018.

La mar y la primavera

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La pequeña y pulida piedra

se cree asteroide sideral

vuela por un espacio de arena

en su vuelo deja estelas

a la orilla de la mar,

el carey errante sale de la mar

en su corazón crea playas

para bañar los sueños

de quien la quiera mirar,

Pasífae mira a las olas

que la quieren tapar

no sabe la fuerte mar

que a ella sólo el amor

la puede hacer temblar.

 

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Secretos de la mar

Escucha el susurro de la mar

deja fundir tu alma en las olas

te contará secretos increíbles

verás la nubes desnudarse

las olas agolparse en el muelle.

Si la escuchas te hablará de besos

de risas y de lágrimas,

de mundos sumergidos en sus aguas,

te hablará de palabras de amor

susurradas al oído de las almas,

de canto de sirenas embrujadas

de almas de barcas naufragadas,

te hablará de la vida y de la muerte

que ella a las dos abraza,

cuántas cosas dicen las olas

que corriendo van a la playa.

 

Primer día de la Luna Nueva de marzo de 2018, camino al equinoccio de primavera.