Nubes pasajeras es la tarde.

Lenta, sin prisa, en silencio la tarde se fue nublando. Tal como lo hace siempre en verano. El sol ahora es una pequeña moneda de plata. Una estrella brillante tras las nubes.

Me senté en una de las piedras de la escollera de levante, aun tibia de tanto sol acumulado. Dejé que la fresca marinada despeinara mis pensamientos, enredados tal vez en mi pelo. Al verlos volar, me di cuenta que el tiempo se iba disolviendo.

Así, igual que cuando miras un dibujo o un cuadro pintado con los sentimientos, donde eres capaz de ser parte del momento, vi a la mar desaparecer tras un horizonte de sueños. Estáticos se difuminaban por el navegar lento barcos haciendo equilibrio sobre la perfecta línea del horizonte, intentando no caer en el misterioso mundo de los sueños. ¿Qué puertos han dejado? ¿qué puertos esperan su cargamento? ¡Ay! la mar siempre con sus secretos.

Del lado seguro del puerto, escollera adentro, veía y saludaba a los marineros. Preparaban sus barcas de luz para esta noche ir mar adentro. Comprobaban los motores, las caóticas redes, las potentes luces de las pequeñas embarcaciones que serán las encargadas de engañar sardinas y boquerones para ser pescadas. Incautos peces que seguro piensan que las luces son la luna que los llama y les quiere enseñar su redondo cuerpo.

Con los movimientos del caballo de ajedrez, voy saltando por los mundos del espacio tiempo.

Del otro lado de la escollera, la playa del faro se va durmiendo. Escucho risas y voces que se mezclan con el viento, seres que se deleitan y juegan con la mar tranquila y fresca.

La marinada me trae perfumes de mar mezclado con el de las heroicas hierbas que crecen insoladas entre las rocas de la escollera.

El cielo ya se vuelve enteramente gris, tal vez nos visite la lluvia. Las gaviotas, en grupos, flotan sobre las aguas como una nave alada.

La tarde va pasando plácida, lenta atrapada en el espeso aire húmedo y cálido del verano mediterráneo. Mi pelo está más liviano, sin pensamientos enredados. Todos volaron mar adentro. Yo, sigo sentado en la escollera, tal vez soy pincelada de un cuadro que alguien dibuja y pinta con los sentimientos.

 

Una tarde de verano del mes de julio, luna menguando, en la escollera de levante del puerto de Vilanova i la Geltrú.

Poesía: verso, di-verso, uni-verso, multi-verso.

Perfume que trae el aire

eres aire o sólo perfume?

sueños de la mar y la noche

pensamientos volando

espacio blando derritiéndose

materia que viene del sueño

tiempo sin camino

espacio plano,

perfume en el aire

materia creada

sueños que son pensamiento.

Realidad o sueño?

sueño dentro del sueño

luz atrapada en formas

perfume que navega en el viento,

caminos de la mente

surcando el espacio – tiempo,

nave del amor

creando universos,

o tal vez multiversos

es igual, todo es una sinfonía de versos,

el universo que vemos

es sólo una poesía

versos de amor y sentimientos

palabras que son pensamientos,

notas de música al viento.

Quiero crear contigo los multiversos

con versos surgidos de cada universo

asegurando que estos sean diversos,

por eso el perfume se disuelve en el aire

llenando la mar y las noches

de espacios y tiempos

sentimientos de amor que es alegría

creando la materia viva

de este universo.

A partir del amor surge el perfume

el perfume crea un pensamiento

amor que es luz alumbrando sombra

luz disfrazada de aroma

palabras empaquetadas en un verso.

 

Sant Pere 2018 reflexiones con el influjo de la Luna Llena.

Tarde plácida.

En el puerto, junto a la mar
la tarde transcurre blanda
luces que danzan
se reflejan en las barcas,
las flores de las pitas
miran la mar y las montañas,
las gaviotas se mecen
en las tranquilas aguas
los peces se llenan de luz
en turquesas aguas.
Así cuando todo es calma
el aire trae susurros
que si el corazón escucha
se pueden convertir en palabras,
dibujos o pinceladas
para sentir el amor
que deja la tarde blanda.
 
Segundo día de la Luna Nueva de junio de 2018, dejándome llevar por el puerto de Vilanova i la Geltrú.

La mar

Inmensamente bella, la mar

vestida de azul turquesa

vaporosos volados blancos

collar de caracolas y algas

perfume de salitre y lejanía

caricia de las aguas,

cofre que guardas los secretos

insondables de las almas,

susurro de amor guardado

en las caracolas nacaradas.

En tu corazón guardas las olas

que besan y acarician mi playa.

¿Qué rumbo llevará el velero

volando sobre tus aguas?

Seguro que lleva el del viento

que eriza tu superficie calma.

Estallas la ola en las rocas

las vistes de espuma blanca,

miles de gotitas mojan mi cara

placer de sentir el fresco

viajero de las profundidades

guardianas de ruinas encantadas.

Peinas sirenas de aletas verdes

cabellos de algas doradas

tersos pechos que brillan

en lechosas playas lejanas,

seres de las grandes aguas

sabedoras de secretos

que los abismos guardan,

diosas de la mar

siempre me hablan.

Ay la mar con su vestido azul

de vaporosos volados blancos

abrazas mi alma.

 

Casa del Uruguay en Barcelona 40 años de amistad

 

pastedImage(1).png

Como dice el tango “que 20 años no es nada…, ” ni les cuento lo que son 40 años.

Así se nos pasaron 40 años. Los muchachos/as de entonces, algunos/as auténticos chiquilines/as, seguimos compartiendo un sueño.

Empezamos todos compartiendo una de las experiencias más duras de la vida, el exilio.

Los más pensábamos que era cosa de un par de años y luego volver a seguir con nuestros proyectos particulares de vida. Pero algunas veces el destino es porfiado y nos obliga a seguir otros caminos. Esa terrible adversidad del destierro, nos unió de una manera gluónica (esa misteriosa fuerza que une los quarks dentro de los nucleones, y que sólo actúa cuando se le aplica una fuerza para romperlos). Así surge la Casa, gracias al tesón y esfuerzo de unos pocos y que fue ganándose el cariño y prestigio de todos.

En aquellos años duros e inciertos, la Casa fue el gran oasis donde calmábamos la soledad  que implica el destierro. Pasaron por la Casa grandes orientales como Benedetti, Galeano, Viglietti…. y como dijo Mario en tono de broma, Onetti no, porque ya se había metido en la cama.

Después llegó el año 1984, el retorno de muchos fue muy significativo. Otros ya habíamos tirado el ancla en esta tierra que nos enamoró, Catalunya. Ahora con motivo del 40 aniversario se hizo una edición recuperada de la mítica postal confeccionada como agradecimiento y reconocimiento al Pueblo de Catalunya por la solidaria acogida que tuvo con todos nosotros. En la postal están las fotos del monolito y la plaza en Montevideo dedicada al President Lluis Companys, asesinado en 1940 por la dictadura franquista, la plaza es del año 1944, se puso en el anverso de la postal “Primer y único monumento público en el mundo…”

Entre recuerdos, de los que nos dejaron en este viaje, las anécdotas,  la historia de la Banda Oriental y el legado que nos dejó José Artigas Protector de los Pueblos Libres, pasamos las horas de la tarde de este 2 de junio.

Cuarenta años de compartir un sueño de solidaridad constante, humanismo, democracia y libertad. Cuarenta años que han valido el reconocimiento de la República Oriental del Uruguay a través de una emotiva placa entregada por la Sra. Cónsul General del Uruguay en Barcelona, hecho que nos llenó de alegría y orgullo.

Como hablábamos con mi amigo Salvador, la vida es una construcción de sueños como los ladrillos que forman una casa, todos los compartimos con otras personas, algunos con una sola, otros con muchas. La Casa del Uruguay en Barcelona es uno de esos sueños que hoy compartimos deleitándonos de la amistad.

Felicidades amigos/as y compañeros/as.

Fernando Galbán Testa, socio.

Barcelona, 2 de junio de 2018.

 

Perfumes, olores…

Los homínidos que nos autodenominamos “seres humanos” somos una imagen holográfica creada por los sentidos y asociada entre si por los pensamientos.

Durante nuestras vidas funcionando en 3 dimensiones (espacio, tiempo, materia), vamos recibiendo, a través de los sentidos multitud de estímulos. Formas y colores mediante la vista, melodías y sonidos por el oído, olores y perfumes con el olfato, sabores con el sentido del gusto y percepciones táctiles por la piel es decir el sentido del tacto.

Conforme vamos “sintiendo”, los vamos agrupando siguiendo un parámetro de polaridad emocional: lo que vimos, olimos, tocamos, degustamos, escuchamos, nos produjo una emoción placentera, agradable, alegre, excitante (digamos positiva) o por el contrario esta emoción nos hizo sentir miedo, rabia, angustia, asco, dolor (emociones negativas).

Con esta dual clasificación, lo vamos guardando en ese misterioso agujero negro de nuestro cuerpo: la memoria. Luego nuestra mente los va rememorando y ordenando convirtiéndolos en pensamientos positivos o negativos. Con estos pensamientos vamos creando nuestras realidades y atrayendo, la mayor de las veces inconscientemente, las cosas del espacio, tiempo, materia que nos harán sentir y vivir lo que queramos experimentar.

 

Personalmente, desde mi más tierna infancia, siempre disfruté intensamente de la lluvia o me produjo sensaciones placenteras.

Durante mi infancia austral, cuando llovía en verano era salir a la calle casi desnudo a corretear sintiendo el agua fresca que recorría mi cuerpo, abrir la boca mirando al cielo y saborear el agua. Hacer barquitos de papel estraza, (con lo que se envolvían los alimentos que se compraban en aquella época), y correr junto a ellos por la correntada de la calle. Oler el perfume de “tierra mojada” al caer los primeros y avisadores gotones del inminente chaparrón, también era una agradable sensación que luego se mezclaba con los perfumes de jazmines y violetas.

En invierno, bien enfundado en cálidas botas, saltar dentro de todos los charcos del camino, esperando a la mañana siguiente romper la capa de hielo que dejaba la noche. Escuchar el aguacero golpeando techos y ventanas con el viento desmelenando los helechos del patio. Sentir la cara y las manos mojadas, heladas, mientras ibas sin prisas a la escuela.  Oír el canto del sabiá o el grito de los teros, que siempre se alegran cuando llueve.

Tardes de domingo lloviendo en el gran parque, caminar por los senderos rodeado de gigantes verdes, escuchar tus pasos ritmados por el repiquetear de las gotas en el paraguas. El tacto de acariciar un pelo y una cara mojadas, sentir esos labios frescos con tus labios formando un único universo mojado.

Hoy tal vez por eso de la lluvia fina de primavera, tuve dos regalos. Mojarme la cara en el parque escuchando las gotas caer entre los árboles con los mirlos ejecutando su sinfonía y las melias (paraísos) florecidas perfumando toda una calle. Momento de alegría y placer que la lluvia hizo que mi mente creara.

Siempre observo lo que pienso, atraigo y vivo lo que siento.

Para no hacerlo muy largo, lo dejo aquí, pero prometo comentar otro sobre el perfume del café recién hecho, del pan caliente, de las salsas en la cocina de mi infancia, del mate con cáscaras de naranja del pelo de mi amada.

Hay que ver las cosas que hace una fina lluvia de primavera.

 

Mar de plata

Plata líquida es la mar

atanor de sueños lunares

misteriosas formas de la tarde

sueños en forma de pez

prados verdes de algas

plata líquida es la mar

calma, pesada, sin olas

el barrilete te mira

suspendido en la niebla

la luz plateada besa la mar

subirás a la luna semilla

sueños de plata líquida

mágico atanor es la mar.

 

Camino al cuarto creciente de la Luna del Perro en abril de 2018.