Una noche de Luna creciendo

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Brilla creciendo la luna

lenta camina

entre nubes y claros,

pasos que acompasan

sonido de sonajas

sumergidos en la hojarasca,

lenta y calma va la noche

el canto de un grillo

pone música a la calma,

momento de abrir los ojos

crear sueños de amor y calma,

se llenan de luz de estrellas

las sombras que la luna plasma.

 

Poesía de la calle mojada.

Alegría de la lluvia

aceras mojadas de hojas amarillas

calles desiertas

repiquetear de gotas en el paraguas

charcos espejos

sonrisa de luz en la cara mojada

nostálgicos recuerdos

otoños e inviernos cubiertos de frío

calor en el alma

niños jugando bajo la lluvia

amor escondido bajo el paraguas

cielo que llora

alegría de calles de almas

lluvia de hojas de agua

tiempo que colapsa dentro de una gota

gota inmortal

cayendo en la mar infinita y eterna

ora brava ora calma

si quieres ser gota subes a una nube

si quieres ser eterna

te conviertes en la mar amada

me gustas cuando recorres mi cara

siento mil manos de amor

que hacen inmortal mi alma.

 

A los 4 días de la Luna Llena de octubre 2018, caminando en círculos por la ciudad mojada.

Un trozo de tarde junto a la mar

Junto a la mar, el tiempo pasa lento, o tal vez no pasa. Cada segundo es una ola. Olas que siempre están llegando y nunca pasando. Acarician la playa, las rocas, siempre hay una por llegar.

Por eso al sentarte en la arena, mirar y escuchar a la mar sientes que el tiempo sencillamente, desaparece. Se resbala de cualquier mano que lo quiera atrapar. Sólo te puedes convertir en tiempo.

El rumor continuo de las olas hace tu piel viento para fundirse en el agua infinita de la mar. Es entonces cuando tu piel toca la piel de la mar. Así los dos fundidos en uno recorremos los cálidos caminos de luz que juegan sobre la mar.

Los pensamientos son velas que pasan sin que se puedan atrapar.

El aire, la luz y la mar dejan tu cuerpo liviano, se puede flotar. La gaviota volando parece surgida de un cuadro que un corazón quiso pintar.

Cuando respiras la luz del aire tu cuerpo se puede fragmentar. Ser las olas de la mar, la caricia tibia del sol, las hierbas rojizas de la marisma, la arena húmeda de la playa, la gaviota volando, la vela en su navegar. Eres espíritu que ama, eres los labios que se besan, la mirada enamorada, el susurro al oído de palabras que sólo el corazón puede decir.

Junto a la mar el tiempo desaparece.

Gregal a la tarda

Bufa el Gregal barrejat de marinada

porta petites gotes d’aigua

ja s’olora a terra mullada

eriça la mar amb una carícia apassionada,

la grisor del cel de la tarda

em deixa la cara mullada

el silenci de l’aire

porta el remor de les onades

no escolto les meves passes

sobre la sorra mullada

només respiro la mar eriçada

per les sabies mans del Gregal

que li xiuxiueja paraules apassionades.

Als set dies de la Lluna Nova de setembre, poema per a compartir caminant per la platja deserta. Només dues mans entrellaçades, la mar, el vent i una mirada.

Ventana a la mar

Abro las ventanas de mis ojos

dejo entrar la inmensa mar.

Hoy entras calma y mansa,

espejo gris lleno de humedad,

viajeras nubes dejas peinar.

El sol en tu superficie

dos veces puede brillar,

espejo gris lleno de humedad,

¿qué escondes en tu profundidad?

Me imagino volar los peces,

con sirenas jugar.

Guardiana de mil naufragios

llena de almas estás.

Por las ventanas de mis ojos

en mi alma estás

oigo tu rumores de espuma y sal.

Tu mirada enamorada

mi alma puede tocar.

Para los marinos, eres la mar.

Igual que madre amorosa y severa

a tus hijos alimento nos das.

Espejo que reflejas las lunas llenas

los ojos de mi amada me haces llegar,

saboreo tus labios tiernos,

espuma de ola y sal.

Siempre eres camino

por donde partir o llegar.

Acaricio tus suaves caderas,

olas que a la playa van,

entro en tus misteriosas cuevas

de algas que el cielo hacen tocar.

Entonces me fundo contigo,

juntos nos ponemos a nadar,

¿nadar o volar?

sólo recorremos mundos

que el amor sabe crear.

Compañera, amante, espejo de luna y sol,

llena de secretos estás

que en tu profunda alma sabes guardar.

Por eso mi alma te ama con firme pasión,

como sólo lo hacen los hijos de la mar.

 

Escrito viajando en un tren de Vilanova i la Geltrú a Barcelona mientras atravesábamos los túneles del Massis del Garraf con la mar junto a nosotros.

Invierno junto a la mar

 

Mestral o Tramuntana, Xaloc, Garbí o Gregal,

alientos cálidos o helados que erizan la mar.

¿De dónde vienen y a dónde van? me he preguntado,

de ninguna parte y a ningún lugar van, han susurrado.

Sólo queremos acariciar y erizar la mar,

dejar la playa desierta y nuestra huella marcar,

convertirnos en olas encrespadas o en mansa mar

dejar olas en la arena, atrevidas hierbas besar.

Lo que más queremos de todo este loco peregrinar

es que las almas vuelen con nuestras alas

entre el frío y la soledad, el calor y la multitud

esparciendo y mezclando sueños de libertad,

susurros y voces que llevan alegría, amor y paz.

Sólo en la soledad de la fría playa puedes escuchar

las voces y los susurros de los fríos Mestral y Tramuntana,

los húmedos Gregal y Garbí o los cálidos y secos

Migjorn o Llebeig, soplando con fuerza

acariciando o erizando las arenas o la mar.