El sueño de la barca

La barca amarrada al muelle sueña que navega en alta mar.

Sueña que vuela sobre las olas que no la pueden tocar.

Va cargada de nansas y canailones, langostas y pulpos quiere atrapar.

Regresa de más allá del horizonte escoltada de enormes ballenas

le preguntan que es la mancha blanca del mundo sin mar,

la barca le dice sonriente, es la casa de los hombre que van a la mar.

La barca descansa en el puerto pero no para de soñar,

sueña con olas enormes que su afilada quilla sabe cortar,

sueña con mares en calma donde navega o vuela por un azul celestial,

sueña con noches sin luna donde sólo las estrellas te pueden alumbrar,

sueña con peces de plata que en sus redes caerán, para llenar su bodega

trayendo alegría y risas a los hombres de la mar,

esos que viven en una mancha blanca

en el mundo donde las ballenas no pueden nadar.

Sueña barca amarrada, pronto tus sueños serán realidad.

Secretos de la mar

Escucha el susurro de la mar

deja fundir tu alma en las olas

te contará secretos increíbles

verás la nubes desnudarse

las olas agolparse en el muelle.

Si la escuchas te hablará de besos

de risas y de lágrimas,

de mundos sumergidos en sus aguas,

te hablará de palabras de amor

susurradas al oído de las almas,

de canto de sirenas embrujadas

de almas de barcas naufragadas,

te hablará de la vida y de la muerte

que ella a las dos abraza,

cuántas cosas dicen las olas

que corriendo van a la playa.

 

Primer día de la Luna Nueva de marzo de 2018, camino al equinoccio de primavera.

Luz en la tarde

El faro enciende su luz de guía

para dormir las barcas pesqueras

la gaviota alerta,

la garza se viste de pluma

amenaza la nube las rocas

las quiere mojar con su lluvia

allá donde la mar no llega.

Las luces se tiñen de gris

gris luminoso de niebla,

enreda al tiempo en su mano

hace que todo se detenga

para que la garza y la barca duerman.

Farola de tres destellos

sabes caminar entre la niebla?

gracias a ti, las barcas regresan

de navegar entre las nieblas.

Puerta dimensional del viento.

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Siempre pensamos que cuando sopla con fuerza el viento se lleva cosas. Lo he visto arrancar árboles como si de débiles hierbas se tratara, hacer volar tejados enteros, arrastrar personas, levantar olas gigantescas. Son los grandes vientos, aquellos descriptos por Jorge Amado en “Los viejos marineros”, aquellos que soplan con terrible fuerza, no para llevarse nada sino “…dispuestos a destruirlo todo para salvar el sueño..”.

A mi me pasa que cuando los contemplo vestidos de hojarasca, polvo o arena, formando agujeros de gusano, esas puertas que viajan por el espacio – tiempo, mi alma se une a ellos y me disuelvo en el torbellino que me lleva a infinitos tiempos.

Si lo escucho aullar herido al querer atravesar las rendijas de las ventanas, me transporto a mi niñez. Me veo en una cocina caliente, con olor a estofado caliente, sentado en mi pequeña silla metálica dibujando o pintando con acuarelas en una hoja de papel garbanzo y como mesa un cajón de verduras. Veo a mi madre cocinando y a mi hermana buscando la música que le gusta en la enorme caja de madera que guardaba la radio de lámparas. Eso si, siempre es de noche e invierno. Tal vez era sentir la seguridad de aquella cocina tibia y acogedora que no dejaba entrar al viento helado y tétrico que llenaba de soledad las calles y hacía que en las cocinas se contaran historias de misterio o enigmas no resueltos.

Otras veces, cuando acaricia mi cara con fuerza y deja mi pelo revuelto, me veo con las enormes cometas de cañas, papeles de colores y largas colas de trapos, intentando no cortarme los dedos con el resistente hilo engrasado. Cometas que hacíamos con tanto cariño y destreza. Estrellas, luceros, barriletes, cajones, barcos, las infinitas formas de los sueños creadas para que fueran nuestros ángeles voladores llevando nuestro corazón al cielo, a jugar con las nubes, a burlarse de las ramas más altas de los árboles. Veo el profundo cielo azul lleno de puntos con astros de caña y papel llenando de colorido el infinito. Me trae voces y sonidos familiares inundando el aire de caras y sonrisas de niños jugando a ser viento.

Cuando sopla húmedo y frío, lo atravieso para llegar a una playa oceánica, viendo un enorme sol rojo desapareciendo en la mar entre las brumas de la lejanía. Escucho el chasquido de látigo de enormes olas antes de romper en mil y un rugidos. Lobos marinos deleitándose en el juego que les brinda la mar helada.  Subir altos médanos con las piernas desnudas sintiendo mil pinchazos de la arena voladora.  Llego a veces a la orilla de kilométricas lagunas erizadas en miles de pequeñas olas que no pueden hacer espumosas crestas. Pisando el inestable pajonal, escuchar el concierto de flautas, clarinetes y oboes del viento pasando entre las totoras y pajas bravas que se mecen pero no se quiebran.

El torbellino me lleva al centro de un trigal amarillo moviéndose en ondas que no paran de producirse. Tal vez sea yo la piedra que cae en el estanque de trigo y provoca las ondas concéntricas.

La puerta que más me gusta es aquella que se abre cuando sopla con lluvia. Debe de ser porque mis labios tocan una cálida y acogedora boca mientras acaricio una cara mojada y juego a enredarme en la más hermosa de las cabelleras húmedas. Escucho el flamear del paraguas que sale volando sin importar para nada la lluvia.

Puertas que abren los vientos, que no se llevan nada, todo lo contrario te traen cosas, amores, paisajes, viajes, susurros de amor, vuelos en cometas de caña y papel. Creo que siempre vienen para salvar un sueño, en sus grandes alas podemos volar a vivir y realizar el sueño. No se olviden que son puertas del misterioso espacio – tiempo.

Sentarse junto a la mar.

El sol se derrite entre las nubes.

De tu mano camino al horizonte.

Me fundo contigo en mil colores.

Estallido de luz en este instante.

Las olas susurran un canto,

envolviendo corazones con palabras.

No hay caminos en la luz,

sólo instantes en el alma.

Siéntate conmigo a ver el sol

derretirse entre nubes y aguas.

Guardaremos esta luz en el alma,

para que se convierta en sueño

y de sueño a sentir infinitas veces

como el sol se derrite en las aguas.

Gregal

Rosa_dels_vents.pngSegún la rosa de los vientos hoy en la costa mediterránea del Garraf sopló fuerte y constante el Gregal.

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Es un viento que diríamos “nordestado”. No es caliente porque viene del Norte y no es seco porque viene bordeando la mar.

Nos refresca con olor a mar.

Viento que con su caricia y aliento sabe erizar la mar como ninguno.

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Bañarse y ser el viento, sentir la caricia de la ola, llenarte de salitre y mar.

Placeres que nos regala el Gregal.

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Sinfonía de azul

La luna de junio creciendo

en el cielo y sobre la mar.

La niebla difumina las aguas

las nubes difuminan el cielo.

Figura blanca es,

la vela navegando,

hacia la niebla va

misterioso espejo

en que se mira

surgiendo otra vela blanca.

La niebla envuelve

el cielo y la mar

en un profundo misterio

sólo la luna creciente

lo puede desvelar.

Sinfonía de azules

llenando las almas

que lo quieran contemplar.

 

Caminar por la escollera de Llevant del puerto de Vilanova i la Geltrú, siempre es diferente. Hoy entre la niebla mirando la mar, se sentía la presencia de las enormes ballenas rorcual común (llegan hasta los 25 metros de largo y varias toneladas de peso). Estos días están frecuentando con sus crías la costa de Vilanova i la Geltrú.

Si abres el corazón y escuchas, puedes sentir su alta vibración de paz que nos envían. Son unos seres formidables con los que podemos compartir momentos intensos de felicidad.

Si sumamos a estas presencias la luna creciente blanca formándose de las ligeras nubes, la felicidad es infinita.

 

http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/una-ballena-amamanta-cria-frente-costa-del-garraf-5999055