Una tarde de primavera

La tarde se fue yendo entre nubes grises llenas de gotas pintadas de amarillo por el sol que se acostaba. Las flores blancas perfumaban el aire que envolvía a la paloma que se cobijaba.

Miro la tarde que viaja lenta hacia la noche llena de nubes cargadas.

Tarde de primavera con flores, chubascos y aire que trae aliento de la cercana nevada.

Soledad de la mar

En su eterno ir y venir

amaneciendo soles y lunas

la mar creía que estaba sola

fue entonces que sintió una mirada,

que llevaba un pensamiento

lleno de amor y alegría

la mar nunca más se sintió sola

porque miró a sus adentros

sus profundidades más oscuras

vio que estaba llena de vida

supo que en sus idas y venidas

el misterio de la eternidad la envolvía.

Diminutas grandes cosas.

Tardes para mirar la mar, ver el sol ponerse, caminar, perder el tiempo y no quererlo encontrar, son placeres que regalan las tardes.

Todo es muy sencillo cuando ves al sol detrás de un tamariz desnudo. El reguero de luz caminando la mar. Los peces comiendo fuera del agua. Las algas a través de las aguas claras. El mundo que existe en el fondo de la mar. Las palabras no escritas volando con las gaviotas, mar adentro, rumbo al sol.

La musa que el poeta piensa escondida en la luz del sol.

Luna del perigeo

Rojiza, enorme, envuelta en nubes somnolientas, surge la Luna Llena.

Tu luz es un manto protector del beso.

Puede haber algo más hermoso que dos bocas fundiéndose en un beso bajo la luz de la Luna Llena?

Siente, estremécete, vibra, ama, estás dentro de la luz de la Luna Llena.

Mañana cuando el sol acueste la luna, tu vivirás el sueño de recordar el beso bajo la luz de la Luna Llena.

No busques a la dama blanca que surgió del sueño porque tal vez sea eso un sueño que trajo la luz de la Luna Llena.

Tarde de viento.

Invisible siempre,

misterioso

¿de dónde vienes?

¿a dónde vas?

No lo se, pero al despejar el cielo

te vistes de ola rompiendo

de hojas rojas en el árbol desnudo

de paseos pintados de oro

de palmeras desmelnadas

del impasible faro esperando la noche.

Acaricia mi cara

escucho tu voz entre mástiles y ramas

aveces un rugido, algunas un aullido

otras un silvido

pero lo que más me gusta de tu voz

es el susurro de amor

que me acaricia el corazón.

Invisible viento

esparce por los cuadrantes

la sinfonía de amor

enredate en las cabelleras

llénalas de luz y amor.

 

En el día del cuarto menguante de enero de 2019.

Atardecer

Atardecer de otoño

lleno de calmar

el de las nubes despeinadas

el de los cielos coloreados

el del aire lleno de calma

el de la luna creciendo

el de la cálida mirada

el de tus labios frescos

el de tu mano acariciando mi cara

el que se llena de sueños

para alimentar la noche larga.

Atardecer de otoño

lleno de calma

en tu aire se aquieta mi alma.

Garbí

El Garbí sopla con insistencia

eriza la mar con su caricia tierna,

lleva la vela rápida a puerto

llena la tarde con su presencia.

Algodonosas nubes vuelan lentas,

la luz de la otoñal tarde mengua.

Pequeñas golondrinas rezagadas se van prestas

alguien les dijo que mañana

bajará la Tramuntana con aliento de nieves frescas.

Sopla Garbí sobre mi playa

haz volar las arenas

susurra a las golondrinas

que lleven mensajes de luz

a otras tierras.

Garbí que soplas con fuerza

mi almas vuela contigo

en tus alas etéreas.