La alegría

Me dijeron que la alegría es un ángel

de esos de verdad

con alas de plumas, vestidos de túnica

me dicen algunos que no lo pueden ver

¿qué venda tienen tus ojos?, respondo

lo verás jugando con los niños

sintiendo una caricia tierna, enamorada

viendo el sol reflejado en una cabellera al viento

en el canto de los pájaros

en un trigal mecido por el viento

en las noches de luna llena empapada de perfumes

en la sonrisa franca del amigo

en el eterno retorno de las estaciones

en el dibujo que te habla

en el susurro al oído

en la luz del relámpago y el rugido del trueno

en las horas mirando el fuego.

Al ángel de la alegría sólo tienes que invocarlo

para poder verlo.

El misterio de un domingo por la mañana.

Septiembre en septentrión suele ser un mes enigmático. Debe de ser que la tierra cansada de tanto calor y bullicio quiere llevarnos a la calma del otoño.

Por eso hay domingos en septiembre que si los observas y entras en ellos con tu alma, puedes caminar por el misterio de la calma.

Este domingo de septiembre, se despertó entre nubes grises, amenazando agua. El aire denso, sin viento que lo agitara lo llenaba todo de silencio. Sólo se rompía armónico por el tañer de las campanas de iglesias que parecían lejanas. Pero todo estaba cerca, muy cerca, simplemente envuelto por el silencio de la mañana. La mar también ayudaba a dejarlo todo en silencio manteniendo sus aguas planas. Hasta el velero estático navegaba recortado en el gris plomizo del cielo sin marinada.

Los patos y las garzas en las marismas junto a la mar, de la calma y el silencio disfrutaban. Se arreglaban las plumas, una zambullida de vez en cuando para llevar a la panza algún crustáceo incauto, después sólo era nadar lentos en el espejo de las aguas dulces de la marisma que a la mar bajan.

Todo invita a que tu alma entre en el paisaje del silencio de la mañana. Así cuando entras las sensaciones de alegría y calma no paran de envolverte. Caminas entre los pinos del parque esperando sentir la pinocha crujir bajo tus pies, pero no oyes nada, la pinocha está húmeda y blanda, sólo puedes oler las agujas de los pinos siempre verdes y brillantes porque están mojadas. Es cuando las setas que surgen de la pinocha mojada te dicen que mires bien donde pisas porque ellas son frágiles como los espíritus del agua.

El silencio de la mañana, también te trae olor a pan recién hecho y café caliente que te invitan a vivir aún más la calma.

Tal vez ese sea el misterio de las mañanas de un domingo de septiembre, que te recuerdan que en esta nave en que viajas por el Universo, pronto será el equinoccio de otoño, que ya tienes las cosechas guardadas por tanto que llenes tu alma de alegría, paz y calma.

Vilanova i la Geltrú, cuarto creciente de septiembre de 2018.

Invierno junto a la mar

 

Mestral o Tramuntana, Xaloc, Garbí o Gregal,

alientos cálidos o helados que erizan la mar.

¿De dónde vienen y a dónde van? me he preguntado,

de ninguna parte y a ningún lugar van, han susurrado.

Sólo queremos acariciar y erizar la mar,

dejar la playa desierta y nuestra huella marcar,

convertirnos en olas encrespadas o en mansa mar

dejar olas en la arena, atrevidas hierbas besar.

Lo que más queremos de todo este loco peregrinar

es que las almas vuelen con nuestras alas

entre el frío y la soledad, el calor y la multitud

esparciendo y mezclando sueños de libertad,

susurros y voces que llevan alegría, amor y paz.

Sólo en la soledad de la fría playa puedes escuchar

las voces y los susurros de los fríos Mestral y Tramuntana,

los húmedos Gregal y Garbí o los cálidos y secos

Migjorn o Llebeig, soplando con fuerza

acariciando o erizando las arenas o la mar.

Viaje del sol.

El cormorán surge de las aguas

a ver el sol poner.

El sol sube a la abandonada barca,

la consuela en su tristeza,

barca que estás en tierra

muriendo de amor por la mar.

Tantas olas surcaste

soltando redes de luz,

capturando peces de plata

sueños de pescador.

Imploras por tu vida,

dejadme hundirme en la mar azul,

navegar los fondos marinos,

ser casa del pulpo

ver bailar las posidonias,

sentir los peces curiosear.

Sólo el sol te escucha,

como experimentado patrón,

toma con manos de oro

el vetusto timón,

igual que Ra durante la noche,

serás la barca de luz,

surcando el inframundo,

mañana volver a despertar.

Tal vez ese sea tu destino,

convertirte en barca solar.

 

A la “Mercè”, la barca que sacaron del agua y hoy está apuntalada con bigas en una plaza del puerto de Vilanova i la Geltrú. Deteriorándose, agonizante sin poder navegar.

 

 

Luna negra sol rojo.

Hoy en el cielo no brillará la luna. Luna Nueva o luna negra. Será una noche larga oscura fría y húmeda que hará temblar a las estrellas.

Por eso fuimos a las marismas que están junto a la mar para despedir al sol y guardar en las retinas y el corazón su luz de otoño tibia y roja convirtiendo el cielo en arteria.

Estas tardes son como si pasearas por un cuadro que un gigantesco pintor está pintando.

Eres una pincelada más en el abanico de formas y colores. Tal vez por eso puedes ser la vela o la gaviota; la mar o el cielo; el sol o el niño que juega en la arena.

Un cuadro con movimientos lentos, lleno de voces y risas lejanas. Un instante de eternidad que percibes del aire susurros que te hacen cosquillas en las orejas. Te dicen palabras de amor y calma que creo hacen el sol más rojo y la mar más en calma.

Después que se vaya el sol a dormir en su lecho húmedo de agua, vendrá la noche y me iré a una cabaña. Encenderé el fuego para no olvidar al sol y dormiré mirando estrellas, soñando y tal vez mañana volver a ser pincelada de otro cuadro.

Las fotos son de hoy 18 de noviembre de 2017 entre las 17.00 y las 18.00 horas, después la noche nos envolvió con su sábana de estrellas.

Pesca de luz.

La tarde tiñó de gris el puerto. La marinada no para de soplar el aliento cálido de la mar. El sol intenta brillar pero sólo derrite nubes plomizas sobre las aguas.

El viejo pescador ¿qué quiere pescar? Seguro que motas de luz disfrazadas de peces.

La gaviota vuela en el espeso gris de la tarde.

La mar se sumerge en el aire, el aire se sumerge en la mar. Lo único que se mueve son las luces que bailan en la mar.

La tarde teñida de gris detiene el tiempo. El espacio se pliega en formas que te llevan a la paz.

Silencio con voces lejanas que ni las gaviotas se animan a romper.

Vestido de gris el sol se irá a dormir.

Si pescas la luz de este cuadro, alegría y paz te traerá. Sólo hay que sumergirse en esta tarde teñida de gris.

Sinfonía de azul

La luna de junio creciendo

en el cielo y sobre la mar.

La niebla difumina las aguas

las nubes difuminan el cielo.

Figura blanca es,

la vela navegando,

hacia la niebla va

misterioso espejo

en que se mira

surgiendo otra vela blanca.

La niebla envuelve

el cielo y la mar

en un profundo misterio

sólo la luna creciente

lo puede desvelar.

Sinfonía de azules

llenando las almas

que lo quieran contemplar.

 

Caminar por la escollera de Llevant del puerto de Vilanova i la Geltrú, siempre es diferente. Hoy entre la niebla mirando la mar, se sentía la presencia de las enormes ballenas rorcual común (llegan hasta los 25 metros de largo y varias toneladas de peso). Estos días están frecuentando con sus crías la costa de Vilanova i la Geltrú.

Si abres el corazón y escuchas, puedes sentir su alta vibración de paz que nos envían. Son unos seres formidables con los que podemos compartir momentos intensos de felicidad.

Si sumamos a estas presencias la luna creciente blanca formándose de las ligeras nubes, la felicidad es infinita.

 

http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/una-ballena-amamanta-cria-frente-costa-del-garraf-5999055