Mediterráneo

En mi pequeño paraíso las rocas navegan a vela,

los peces acostumbran a volar

los cielos turquesas se hacen líquidos

las algas construyen paredes de ladrillos verdes

doña medusa vuela por el espacio sideral.

Tal vez los peces son estrella fugaz

en este universo lleno de planetas,

rocas y velas que salen a navegar.

Una ventana

Sentarte a mirar la mar es viajar a otros mundos.

Abres una ventana al universo. Igual que si te paras a mirar un cuadro, de aquellos que la mano era el corazón.

Al sentarte a mirar la mar el alma salta el horizonte. Te fundes con el cuadro, miras todo con el corazón. Eres la gaviota volando. Eres la luz del sol jugando en el agua. Eres un rayo de sol. Eres la brisa fresca perfumada de alga y sal. Eres el viento que empuja la vela en pensamientos de inmensidad.

Sabes que detrás del horizonte nuevos sueños y nuevos mundos hay.

Qué paz, alegría y calma cuando abro la ventana que mira a la mar.

Ventana de sol, estrellas y lunas te abro de par en par, para abrazarte en silencio, en el silencio de la mar.

Eclipse de luna

La luna con caderas redondas y maduras de piel suave como la fruta veraniega, se dejó atrapar por la sombra del planeta.

Boca misteriosa, pelo de enredadera, por donde trepa el amor de mirada inquieta.

Cierras los ojos y como el ave migratoria llegas a valles, mares, ríos montañas y lagos.

Eclipse de Luna Llena, te hizo sombra la Tierra en el infinito bailes de las esferas.

La Tierra celosa, quiso el sol sólo para ella.

No te quedes roja, no tengas vergüenza, que gracias a tu espejo nos vistes las noches de sombras frescas.

Lunita que te ha eclipsado la tierra, sabes que el sol en muy poquito te abrazará con pasión inquieta,

volverás a vestir la noche del misterio y la magia de las sombras quietas.

Lunita que alumbras escarchas y calores perfumados, ahora que estás roja de vergüenza,

es cuando haces volar los sueños por un cielo lleno de estrellas.

 

Al eclipse de Luna del 27 de julio de 2018.

 

Als penya segats del Garraf

Roca, sol i salnitre

peixos volant

somnis volant a l’aire

Dura roca que t’estoves

quan l’escuma

t’esquitxa la cara

ets cadira d’ànimes

que volen volar

més enllà de les aigües

fas somiar universos

des de les altives atalaies

quan s’acaben

les hores llargues

portant la mar en calma

el vent vol esculpir formes

quedes pensativa i tova

somiant amor,

alegria i calma

agafes la forma del vent,

d’onades que bramen

massisses roques daurades

pintades pel sol,

daurada és la teva ànima.

Mañana en el bosque

Hoy pasé la mañana en el bosque. Caminé lento por los senderos escuchando mis pasos. Intentaba adivinar el nombre de los pájaros por sus cantos.  Más claro estaba el alboroto de las ardillas entre las ramas altas.

El tiempo se diluía en el bosque como azúcar en el agua. Dejaba el aire dulce, acogedor envolvente, con perfume a pino, olivos, algarrobas madurando, tomillos, romeros y escondidos oréganos.

Sentado en algún margen miraba los líquenes que decoraban las desordenadas piedras o los que engalanaban los troncos de olivos y pinos.

Formidables seres que están en el planeta casi desde el inicio de la creación. Seguro que guardan el secreto de la vida eterna. Porque ellos son vida, constante, continua, memoria activa de la Tierra.

El bosque me invita a que disuelva mi alma en el verde como mis pasos en la hojarasca. Puedes escuchar el andar de las hormigas entre las ramas. Señal de que el bosque te abraza igual que una madre llena de amor abraza a su hijo que viene a visitarla.

Me encanta visitar el bosque porque nos fundimos en el abrazo y te susurra al corazón que tú eres un milagro.IMG_4160.JPGburbuja.JPGIMG_4157.JPG

Nubes pasajeras es la tarde.

Lenta, sin prisa, en silencio la tarde se fue nublando. Tal como lo hace siempre en verano. El sol ahora es una pequeña moneda de plata. Una estrella brillante tras las nubes.

Me senté en una de las piedras de la escollera de levante, aun tibia de tanto sol acumulado. Dejé que la fresca marinada despeinara mis pensamientos, enredados tal vez en mi pelo. Al verlos volar, me di cuenta que el tiempo se iba disolviendo.

Así, igual que cuando miras un dibujo o un cuadro pintado con los sentimientos, donde eres capaz de ser parte del momento, vi a la mar desaparecer tras un horizonte de sueños. Estáticos se difuminaban por el navegar lento barcos haciendo equilibrio sobre la perfecta línea del horizonte, intentando no caer en el misterioso mundo de los sueños. ¿Qué puertos han dejado? ¿qué puertos esperan su cargamento? ¡Ay! la mar siempre con sus secretos.

Del lado seguro del puerto, escollera adentro, veía y saludaba a los marineros. Preparaban sus barcas de luz para esta noche ir mar adentro. Comprobaban los motores, las caóticas redes, las potentes luces de las pequeñas embarcaciones que serán las encargadas de engañar sardinas y boquerones para ser pescadas. Incautos peces que seguro piensan que las luces son la luna que los llama y les quiere enseñar su redondo cuerpo.

Con los movimientos del caballo de ajedrez, voy saltando por los mundos del espacio tiempo.

Del otro lado de la escollera, la playa del faro se va durmiendo. Escucho risas y voces que se mezclan con el viento, seres que se deleitan y juegan con la mar tranquila y fresca.

La marinada me trae perfumes de mar mezclado con el de las heroicas hierbas que crecen insoladas entre las rocas de la escollera.

El cielo ya se vuelve enteramente gris, tal vez nos visite la lluvia. Las gaviotas, en grupos, flotan sobre las aguas como una nave alada.

La tarde va pasando plácida, lenta atrapada en el espeso aire húmedo y cálido del verano mediterráneo. Mi pelo está más liviano, sin pensamientos enredados. Todos volaron mar adentro. Yo, sigo sentado en la escollera, tal vez soy pincelada de un cuadro que alguien dibuja y pinta con los sentimientos.

 

Una tarde de verano del mes de julio, luna menguando, en la escollera de levante del puerto de Vilanova i la Geltrú.