Despedida a nuestra amiga Nelly Irigoyen

Hace ya más de 10 años, en el blog www.creandomundos.org (en la pestaña “Cartas”) escribíamos esta carta de despedida a nuestra querida amiga Nelly Yrigoyen. 

Era una despedida llena de alegría y felicidad: volvías a casa, a nuestra amada Banda Oriental, a la República Oriental, la del Río de los Pájaros que es “un cielo azul que viaja”, la que está al oriente del Río Uruguay.

Hoy 3 de enero de 2022, te hago otra carta de despedida. Ayer emprendiste el más largo de los viajes. Ese que pensamos erróneamente que no hay retorno. Digo que “pensamos” porque al emprender ese viaje, el de la muerte, no sabemos que dejamos los caminos que trazamos en la vida, los sentimientos que vivimos, las alegrías, los instantes que nos hicieron felices. Y me preguntarás ¿dónde dejamos todo eso?. La respuesta es: en el corazón de todos los que te conocimos, en todos los trabajos que hiciste y compartimos. Pero lo más importante en todos los sueños, en todas las utopías que quedarán para siempre en la vida. Esas cosas que hacen inmortales a las personas.

Marchaste de tu querida ciudad de Durazno, la que te vio nacer,  la que está junto al Río Yi, la del “gurí pescador” de Osiris Rodríguez Castillo.   

Eras heredera de la fuerza, el valor y el amor que trae en su linaje la Mujer Oriental. La que lleva el espíritu de Catalina y Ciriaca descritas por Eduardo Acevedo en “El combate de la tapera”. La ternura y el arte de la Mujer Oriental como nos enseñaron Juana, Delmira, Maria Eugénia, Idea y recientemente Cristina que emprendió el mismo viaje.

En la otra carta me despedía de vos como lo hacían los gauchos, “en la güeya estamos”. Ellos sabían perfectamente que en nuestras praderas las “güeyas” no existen, todo es una inmensa e interminable pradera verde, vestidas de viento, escarcha, lunas y soles.

Hasta siempre compañera, en la güeya estamos.

Fernando Galbán Testa

PD: Te pongo la otra carta, la de hace 12 años.

«Carta de despedida

Querida amiga Nelly:

Ayer nos juntamos en un local del barrio gótico de Barcelona con el fin de ofrecerte una despedida «sorpresa».  Claro tendríamos que empezar diciendo que después de 35 años años por estas tierras, retornas a la Matria, nuestra Tierra Oriental, esa de los Pájaros Pintados.

Qué curioso y terco que es el destino, todos/as los/as que estábamos allí eramos exiliados, de distintas épocas y por distintas causas, pero todos exiliados.  Me venía a la cabeza la ciudad de Esparta (allá por la Grecia clásica), aquel pueblo disciplinado, austero y temible en la guerra. Recordaba que no tenían pena de muerte como castigo máximo, penado por sus leyes era el exilio. Qué saber más terrible que aplicaban.  Cada uno/a de los los que estábamos allí lo habíamos experimentado, habíamos vivido la muerte de alejarte de tu tierra, de sentir que tu conexión con la Madre pasaba a ser totalmente etérica, lejana y sólo anclada en la memoria, de tener que esforzarte en vivir con otros códigos, otras lenguas, que aunque sin duda nos enriquecen infinitamente como seres humanos, nunca se logra cicatrizar esa herida en el corazón que es el exilio.

Todos aquellos chiquilines que habíamos llegado por aquellos tiempos, allí estábamos, con las cabezas y barbas blancas, algunos con bastantes arrugas y barriguitas saltonas.Pensaba ¿qué nos había quedado de aquella «condena a muerte» que vivimos?. Nos quedó sin lugar a dudas un profundo amor, una enorme capacidad de amar, amarnos a nosotros y amar la vida, porque sabemos lo que es perderla.  Cuando salimos de la Matria nuestros tiernos y jóvenes corazones querían otro mundo para América, queríamos  un mundo de justicia, de paz y abundancia, por eso se pedía la reorganización del campo (reforma agraria, nacionalizar la banca como estrellas de un extenso programa). ¡Qué osadía!, nos tiraron con todo. No pudimos con el plan cóndor y tantos pequeños planes «locales» igual o peor de siniestros.

Pero de esa muerte, de ese exilio, surge como el fénix triunfante, brillante, invencible ese amor que no habrá muerte que pueda desterrar, ese amor resucitado en la amistad, la solidaridad, la camaradería, en esa mano siempre abierta para dársela a cualquiera, sin reproche, sin carta de presentación, ese amor que nos hace seres grandes.

Así llevaste estos 35 años, con estos valores, brindando tu cariño, tu amistad, tu solidaridad a todos y por todos lados.

Hoy elegiste tomar el camino de regreso a la Matria, a la Banda Oriental a nuestra pequeña Gran República.  Seguro retomarás el camino que dejaste hace 35 años, todavía queda casi todo por hacer, llevas un enorme baúl con experiencia, pero sobre todo ese amor a las gentes, eso que nos quisieron matar pero que solamente consiguieron incrementarlo.

Adelante, te deseo mucha felicidad en este reencuentro con la Tierra de los Pájaros Pintados y me despido a lo gaucho:

En la güeya estamos Nelly.

Fernando Galbán Testa

Como nos dijo el flaco Zitarrosa, sobre todo «no te olvides que el camino es para el que viene o para el que va».”

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