
Una de las cosas más hermosas de la vida son los amaneceres. Ver o sentir salir el sol, además de ser todo un espectáculo, es una fuente de ALEGRÍA.
Los amaneceres, nos llenan de colores, sonidos, olores, texturas y sabores.
La luz del sol surgiendo por el horizonte es algo sublime. Del rojo encendido al rosado más cálido es sin dudas pintura para las almas.
Momentos en que nos envuelven sonidos especiales. El despertar de las tupidas copas de los árboles de hojas perennes, convertidos en altavoces de trinos y cantos, es la música de la mañana. Las personas que van a sus tareas, si bien manteniendo la prisa exigida socialmente, pasan casi de puntillas como si atravesaran un templo donde un coro hace cantos.
En calles de pueblos y ciudades, los olores de café caliente y panes horneados ponen una nota más al pentagrama de la ALEGRÍA. En caseríos o masías aisladas huele a hierba húmeda y tierra mojada. El humo que sale de las chimeneas lleva perfume de pan tostado untado de muchos sabores que anuncian el inicio de un nuevo día.
El aire se llena de las texturas frescas de todo amanecer. Aire que acaricia y envuelve e invita a respirar profundo y pausado llenando de ALEGRÍA el amanecer.
Luego los sabores, el del pan blando y caliente o la crujiente tostada con la mantequilla y la mermelada. Paladar el café a sorbitos cortos, llevar en tu boca inmensos cafetales en selvas y montañas.
Sin dudas, son los amaneceres generadores de ALEGRÍA.
Cuando estás en el estado de ALEGRÍA, imposible estar en la tristeza, el miedo, la rabia, el odio, la desazón, la angustia o la pena.
Por eso los amaneceres nos abren cada día una puerta a ese estado que nos lleva a celebrar la vida. Es una oportunidad, si dejamos entrar cualquiera de las percepciones que nos brindan los amaneceres. Ninguno sabrá jamás qué nos deparará el resto del día, pero estamos seguros que si hemos podido dejar entrar por unos momentos la ALEGRÍA, por alguna de sus ventanas, de colores, sonidos, texturas, olores o sabores, el día que se abre ante nosotros será mucho mejor.
Si un día puedes vivir un amanecer con todas sus ventanas abiertas, estarás en la FELICIDAD y si sigues buscando o eligiendo los instantes de ALEGRÍA, tus días pasarán sin pasar, porque estarás fuera del tiempo y serás un faro de AMOR, construido en la firme roca de la ALEGRÍA.
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