Me gusta el invierno
así, tal y como es
con su tembloroso fío,
su esquelética desnudez
sus noches largas
llenas de soledades,
de recuerdos y nostalgias
de silencios sin palabras.
Me gusta el invierno
por las promesas guardadas
por el fuego ardiente
escondido en las ramas
por la semilla que bajo tierra
estalla, sabia de vida
en las raíces bien guardada
por la nieve y el hielo
que pronto harán bailar
duendes y hadas
en borbotantes fuentes
nacientes de cauces de agua
por la promesa de tu pelo
volando al viento
entre trigales,
por tu sonrisa sabia
que sabe, el invierno
es un dormir del alma,
que la vida es eterna
que siempre renace.
Por todo esto,
me gusta el invierno
así, tal y como es,
lleno de silenciosa magia.















