SINFONÍA DE INVIERNO

Me gusta el invierno

así, tal y como es

con su tembloroso fío,

su esquelética desnudez

sus noches largas

llenas de soledades,

de recuerdos y nostalgias

de silencios sin palabras.

Me gusta el invierno

por las promesas guardadas

por el fuego ardiente

escondido en las ramas

por la semilla que bajo tierra

estalla, sabia de vida

en las raíces bien guardada

por la nieve y el hielo

que pronto harán bailar

duendes y hadas

en borbotantes fuentes

nacientes de cauces de agua

por la promesa de tu pelo

volando al viento

entre trigales,

por tu sonrisa sabia

que sabe, el invierno

es un dormir del alma,

que la vida es eterna

que siempre renace.

Por todo esto,

me gusta el invierno

así, tal y como es,

lleno de silenciosa magia.

Lluvia de invierno, alegría de amar

Llueve junto a la mar

tarde de encuentro, de manos frías

de latidos acelerados

de labios sedientos de calor

secretos guardados bajo el paraguas

bien juntos, bien abrazados

susurrando gotas de lluvia,

lluvia de invierno junto a la mar,

lluvia de invierno compartida

llena de alegría

la playa, la tierra, las almas, la mar

tu boca, mi boca

manos frías entrelazadas

conjugando el verbo amar

alegría de amor de la lluvia fina,

invierno junto a la mar.

TARDE DE INVIERNO EN LA PLAYA

Las tardes de invierno en la marisma lo bañan todo de rojo.

Herido el sol vierte su sangre. 

Viajero celestial que vas al inframundo, a iluminarlo o tal vez a despertarlo.

Sueño oscuro de cielo negro y luz de luna fría. Sólo las estrellas guardan tu promesa de despertarnos mañana.

La marisma se prepara para la noche larga. Sumergida en tu sangre roja, proteges aves y plantas de la temida helada. 

Si caminas por la playa sentirás bajo tus pies la arena húmeda, fría y blanda. El beso de las olas sobre la playa borrará para siempre tus efímeras pisadas. Sólo quedarán los besos, las caricias en la cara y el susurro de las palabras que el viento llevará mar adentro para volver al alba.

Dame la mano compañera de la tarde de invierno, hagamos desaparecer el tiempo o convirtamoslo en un círculo como el que hace el sol en su viaje celestial. 

Todo, tu mano y mi mano serán un sólo corazón latiendo en la marisma sumergida en la sangre del sol.

Sol camino al inframundo.