Una tarde casi de invierno en la playa

Las tardes de invierno en la marisma, junto a la playa,lo bañan todo de rojo y naranjas.

Herido el sol vierte su sangre. 

Viajero celestial que vas al inframundo, a iluminarlo o tal vez a despertarlo.

Sueño oscuro de cielo negro y luz de luna fría. Sólo las estrellas guardan tu promesa de despertar mañana.

La marisma se prepara para la noche larga. Sumergida en tu sangre roja, proteges aves y plantas de la temida helada. 

Si caminas por la playa sentirás bajo tus pies la arena húmeda, fría y blanda. El beso de las olas sobre la playa borrará para siempre tus efímeras pisadas. Sólo quedarán los besos, las caricias en la cara y el susurro de las palabras que el viento llevará mar adentro para volver al alba.

Dame tu mano compañera de la tarde de invierno, hagamos desaparecer el tiempo o convirtamoslo en un círculo como el que hace el sol en su viaje eterno. 

Todo, tu mano y mi mano serán un sólo corazón latiendo en la marisma sumergida en la sangre del sol, disfrutando la noche, soñando con el alba.