Todos tenemos lugares, momentos o instantes en donde podemos conectar con la dimensión del Ser, espacio este, dónde sentimos la alegría que brindan la belleza y la paz.
Algunos llaman a este lugar “la quinta dimensión”, otros simplemente “el paraíso”. Creo estar completamente seguro que no es necesario pasar por la muerte para poder acceder a este maravilloso lugar. Es simplemente plegar o estirar el espacio-tiempo usando los pensamientos, sentimientos y emociones.
Si buscamos la belleza para encontrar la puerta escondida, que está en todas las cosas, podremos entrar al Paraíso, prefiero llamarlo así porque es un término que nos es mas familiar.
Es el lugar en donde los parámetros del tiempo, el espacio y la materia dejan de ser fundamentales para movernos y entender lo que creemos ver a nuestro alrededor.
Cuando entras al Paraíso lo único que cuenta es la energía o luz que lo envuelve y conecta todo. Es decir el momento en que sientes la luz del sol en todo el cuerpo, no solamente en la piel o a través de la vista sino en todas las células del cuerpo.
Para este caso, pongo como ejemplo esta foto. Viéndola, a nadie se le escapa que trasmite una cierta belleza.
La luz del sol descompuesta en los colores que la forman gracias a diminutas gotas de agua actuando como cristales, en el fondo gris oscuro de la tormenta, dan un aspecto extraño y amenazante al ambiente. Antes de hacer la foto pude elegir, huir de la tormenta de lluvia que venía o sin importar que me mojaría, abrir la puerta que conduce al Paraíso. Como ven, decidí abrir la puerta.
En segundos o en eternidades, el espectáculo de color y sonido se desplegó ante mi. Del fondo gris plomizo del firmamento descendían rayos de colores iluminando los mástiles de los veleros en el puerto que no dejaban de balancearse haciendo el sonido de campanas producido por los cabos golpeando los mástiles metálicos.
Instante eterno que pude atrapar como a un sueño cuando te despiertas pronto, en una foto.
Mi elección al abrir la puerta fue la de entrar al Paraíso. Aún hoy cuando miro la foto, puedo evocar las sensaciones de alegría, liviandad y amor que sentí en ese momento. Sólo hay que saber que las puertas de entrada al Paraíso están por todos lados sólo hay que querer estar y buscar lo bello que contienen todas las cosas de los diferentes mundos.
Convertir sueños, pensamientos, emociones en electrones y fotones para poder ver, oír, tocar y saborear los sueños.
Vale la pena intentarlo.






