Sol de otoño.

Incendia el sol la tarde

en su largo atardecer

disco de luz blanca

navegas en mares rojos

de pasiones y alegrías

contento siempre

en cada atardecer

regalas estos colores

sabes que mañana vas a volver.

Camino de otoño

Nuestra nave espacial, la Tierra, navega entre estrellas y nos lleva a un nuevo otoño en septentrión.

Las playas del Mediterráneo se vacían, las olas de la mar encrespada se baten entre nubes oscuras que traen viento.

El viento  ya se llevó las golondrinas, llegan otras aves que vienen del profundo Norte.

Con su canto, el viento, quiere adormecer los árboles, vestir las vides de amarillo y dejar que descansen.

Todo se adormece, con el canto del viento y el rumor de las olas.

Es tiempo de estirarte en la arena fría de una playa y ver como viajan las nubes tomando formas familiares. Dejar que la mar arrulle tus sueños. Sentir el viento y el sol acariciar tu cuerpo. Escuchar el ulular de las hadas peinando las agujas de los pinos que se mecen junto a la playa. Extasiarte con el vuelo estático de alas abiertas planeando por el aire de las fragatas.

Empieza el tiempo del sueño para el próximo ciclo.

Aprovecha esta invitación a la calma para soñar amor, alegría, paz, mundos de felicidad y abundancia. Es fácil, sólo tienes que estirarte en la arena fría de una playa sentir las nubes pasar, envolverte en los sonidos del viento y escuchar a tu corazón latiendo en calma. Los sueños surgen como manantial de aguas claras.

Luz en la mar 

Las nubes flotan en la mar 

el sol extiende su camino de luz. 

El tren devora espacio generando tiempo. 

Ilusión que el sol y las nubes 

quieren arreglar. 

Deja que tu alma camine por la luz  sobre la mar. 

Acaricia con tu espíritu las sensuales nubes, 

siente su vibrar.

Fusionate con la luz que lo envuelve todo. 

Siente la ilusión del tiempo caer 

rendida a tu sonrisa 

de mar,de luz, de sol, de nubes, 

de amor seguro porque eres Uno con todo. 


La luna y la mar 

La farola te guía con su luz

mientras surges de la mar

vaporosa y vestida de rosa

tu luz nos alumbrará,

señora del tiempo

lo detienes, lo dejas blando

lo podemos moldear,

con tu luz creamos mundos

van más allá que soñar.

Todo se mueve lento

sobre la Tierra y la mar

te llevo conmigo a mi sueño

luna llena surgiendo de la mar.

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Polaridades

Cada vez que llega el mes de setiembre resuena en mi corazón una campana de alegría diciéndome que pronto será primavera.  Imposible, en tierras de septentrión vamos rumbo al otoño.

Supongo que debe de ser porque en mi joven invierno austral salíamos del frío y solitario invierno.

Era un momento en que íbamos a disfrutar de la tormenta o el viento helado del Sur que cuarteaba la piel.

Instantes en que recorríamos aquellas soledades de gentes. Sólo de personas porque la compañía eran los lobos marinos, las tortugas gigantes, los poderosos petreles y albatros pescadores en mares embravecidas. Una soledad poblada de multitud de seres de la tierra, de la mar y del aire.

Los días después, del casi siempre puntual «temporal de Santa Rosa», el 23 de agosto, donde los vientos erizaban la mar para que rugiera con furia, en las playas y en las puntas rocosas aparecían miles de regalos de los fondos más profundos.  Enormes estrellas de mar, gigantescas caracolas o pequeñas de formas y diseños maravillosos, hasta caparazones de tortugas. Me fascinaban los huevos de manta raya gigante, alguna de estas en estado adulto llegan a sobrepasar los 4 metros de envergadura, los huevos de caracolas, un universo redondo como un útero que cabe en una mano, lleno de líquido en donde flotan pequeñísimas caracolas, creciendo hasta unirse definitivamente con la mar.

No era extraño ver por aquel entonces encontrarte algún naufragio o los restos de uno. Casi siempre había un navío que exhausto de luchar con tan terrible mar acababa embarrancado en la playa, para luego las olas desmontarlo poco a poco con poderosa saña.

Subir aquellos interminables médanos blancos para divisar al Sur la mar azul oscuro, fría y profunda, al Norte las fértiles praderas verdes esperando primavera era un espectáculo que quedó en mi corazón escrito con letras e imágenes de amor.

Supongo que es este maravilloso encuentro el que hace que a pesar de estar en donde esté, cuando llega setiembre suene esa campanita en mi corazón diciéndome «pronto es primavera».

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Perdón por la calidad de las fotos pero son  «fotos» hechas de fotos en papel, o sea de las de antes.

Qué raro atardecer 

Tal vez porque el sol 

se va al inframundo 

o porque en el cielo quedan 

vapores de agua en nubes. 

Tal vez porque el viento es brisa 

susurrando palabras 

palabras de amor siempre 

transformando la brisa en dedos 

para acariciar tu pelo enamorado 

besar tu boca sabrosa 

de perfume a madreselvas 

haciendo una enramada 

por donde trepa el amor.

Tal vez la brisa del atardecer 

me traiga mi barrilete 

que está volando en los cielos 

de sueños en madreselvas enramadas. 

Navega bergantí 

Entre el cielo y la mar 

navega el bergantí 

tres velas empujadas 

por la fresca Tramuntana. 

¿En qué mares quieres navegar?

en los que están llenos de seres extraños?

Peces que vuelan en las aguas, 

montañas donde el aire es agua, 

barcos descansando en lechos de arena y algas. 

Fondos profundos, 

donde los rayos del sol 

no se atreven a mojarse. 

Bergantí que navegas 

con alas de Tramuntana, 

vuela y cuéntame historias 

de montañas y peces que vuelan por las aguas, 

de mundos sumergidos,

de hermosas sirenas que cantan, 

de luces que surgen del abismo, 

tal vez de náufragas almas. 

Bergantí navega 

mis sueños empujan tus velas 

igual que la Tramuntana. 

Luna eclipsada. 

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Los mástiles erguidos

te quieren acariciar

para contarte historias,

historias de la mar.

Las sombras te quieren ocultar

las nubes y la Tierra no lo conseguirán,

porque tu luz gurda el secreto

de los que saben amar,

Acaricio tus curvas de luz 

quito los velos que te quieren tapar, 

entonces te muestras bella 

así te puedo amar. 
Luna llena de agosto 2017, con eclipse penumbral, en el puerto de Vilanova i la Geltrú, rodeados de intensa humedad y calma chicha mientras miraba las barcas de luz hacerse a la mar. 

El muelle visto desde la mar. 

El muelle se une a la mar 

saladas y claras las aguas 

muestran la vida en la mar, 

pequeño cangrejo no uyas 

sólo te quiero mirar, 

quiero que me cuentes 

cómo es el fondo de la mar, 

quiero que me digas 

si a las sirenas viste peinar, 

quiero que me digas 

dónde las puedo encontrar. 

Pequeño cangrejo 

comparto contigo la mar. 


A la luna 

Hoy vi la luna menguando 

entre nubes despeinadas 

blanca como esas nubes 

la vi solitaria y callada. 

Nadie más la miraba

porque era de mañana 

todos los ojo iban 

por las tareas cotidianas 

pero la vi tan sola 

rodeada de nubes despeinadas 

que la envolví con mi mirada. 

Por un momento creí 

que me sonreía y me miraba, 

escondiéndose ruborizada 

entre las nubes despeinadas. 

Con el corazón le dije 

siempre te miraré lunita 

aunque te envuelvan 

las nubes despeinadas. 

¿Qué sería sino del cielo 

por las mañanas? 

¿Dónde encontraría sino 

esa sonrisa enamorada?

Mis ojos y corazón 

brillan con tu luz 

también por las mañanas.