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Cuaderno de bitácora año planetario según calendario maya 13.0.8.17.13,según calendario hebreo 22 Jeshvan, 5782, según calendario gregoriano 28 de octubre 2021.

Seguimos en órbita estelar de la pequeña estrella, enana blanca, llamada “sol”.

Nuestra nave Tierramantiene su velocidad promedio de crucero estelar: 107.280 Km/h.

Intentamos mantener los objetivos que tiene esta misión: observar el espacio intergaláctico a través de la aplicación VIDA. Procurando la felicidad y el bienestar de todos los tripulantes asignados a esta misión. El deber y la función de los mandos de la Nave es garantizar el buen funcionamiento de la aplicación. Si bien se han detectado muchas disfunciones en los últimos tiempos, están surgiendo pequeños grupos de tripulantes que, utilizando diferentes protocolos intentan mantener activa la aplicación VIDA.

Intentando cumplir con el objetivo de observación del espacio intergaláctico,he pasado un una tarde “ganando tiempo” observando desde uno de los ventanales que tengo asignados. Debido a la inclinación del eje de la Nave, lo que llamamos hemisferio Norte, comienza a tener menos horas de irradiación estelar. A este fenómeno le llamamos otoño. Un período en donde algunos de los tripulantes, los más antiguos navegantes, comienzan un período de letargo y reposo para poder seguir con fuerzas en su hermosa tarea de suministrar oxígeno al resto de tripulantes, manteniendo así en buen funcionamiento la aplicación.

Desde este ventanal la observación es más que placentera. La pequeña enana blanca aparecía o se ocultaba detrás de blancos cúmulos de vapor de agua, dejando ver su perfecta redondez. Dejaba caer sobre la gran mar, rodeada de tierras, un hermoso chorro de fotones blancos que se derramaban sobre el agua. Líquido mágico vertido desde el athanor de un gran alquimista.

Como siempre ocurre cuando vas a “ganar el tiempo”, los sentidos del observador se agudizan. Al estar la mar calma y plana, el sonido de las pequeñas olas que llegaban a la playa eran rimados, casi hipnóticos. Escuchaba voces y ladridos de otros tripulantes que se sincronizaban perfectamente con el ritmo de las olas. Como las aguas estaban de una claridad absoluta, podía deleitarme de la danza conjunta de los tripulantes que están en las aguas.

Los momentos de observación son instantes o momentos llenos de eternidad. Es cuando saltamos al vacío de la eternidad sin abandonar la Nave. Es cuando disfrutamos plenamente de la aplicación VIDA en todo su potencial. Nuestros ojos y sentidos se llenan de belleza infinita. Ver el cielo de azul pastel reflejado en las aguas de la marisma, la luz de la estrella derramada a raudales sobre la mar, la música de las olas,silencios, suspiros, miradas, caricias, pequeños tripulantes con plumas nadando o volando, voces, ladridos…es cumplir el objetivo de la misión: ser felices.

Cierro cuaderno de bitácora, adjunto algunas imágenes de la observación.

Un abrazo estelar a todos los tripulantes de nuestra Nave Tierra.