Portales 

Subir un valle pirenaico hasta una iglesia románica del siglo XII en el Principat d’Andorra es hacer un viaje dimensional. 

Mientras caminas por el pendiente y estrecho camino empedrado de granito negro con puntas redondeadas, te empiezan a acompañar voces y formas de otros tiempos.  No se si del pasado o del futuro. 

Te llegan las voces de los señores carolingios d’Urgell o de Foix ordenando la defensa de los valles.

Una vez en la estancia porchada de la iglesia, escuchas a los vecinos  reunidos hablando de cosechas y animales. 

Tan grande es el portal que desde el porche ves dos mundos, uno el que creemos que estamos, con modernas construcciones, otro el de la eterna montaña, con sus prados y bosques siempre escapando hacia el cielo.En la paz y en la alegría puedes caminar por ambos mundos o por ambas dimensiones viviéndolos intensamente. 

Cosas de la montaña. 

La iglesia es la de Sant Romà dels Bons en Encamp. Año 1100.

La vida en la montaña 

De las tupidas ramas 

del bosque de pinos negros, 

al mirarlo trepar montaña 

salen de las agujas misteriosos hilos de luz. 

Bañan como lluvia fina 

bosques, heras, cultivos y prados. 

En el silencio del estrecho camino, 

acompañante absorto por el rumor de las aguas del río, 

las abejas susurran haciendo cosquillas al cardo.

Luz dorada en un atardecer de verano 

Ayer, el atardecer estuvo especial. Después de una tarde de plena canícula, la tenue oscuridad iba ganando terreno. En el pequeño ejido del fondo de mi casa, las plantas esperaban con ansias el riego nocturno. 

Absorto en las tareas vespertinas, hubo algo que me hizo detener y salir al ejido. Fue como si se hubieran encendido millones de luces amarillas, una en cada gotita invisible suspendida en el aire. 

En el cielo las nubes como espejos gigantes derramaban la líquida luz dorada del sol poniente. 

Desaparecieron las sombras y todo el ejido se bañó de oro. En lo alto de una antena, el mirlo cantaba alegre a los miles de soles que se peinaban en las nubes. 

Hechizos de las tardes de verano. 

Luna llena que menguas

LunaMenguanteDespués de la breve noche de verano,

te veo más hermosa,

El sol te lleva a dormir, sueños de plata.

Sueños que son realidad sólo con tu luz mágica.

Locas golondrinas vuelan en tu derredor,Golondrinas

te susurran palabras de amor.

Vestida de blanco en el cielo azul,

vas a dormir sueños,

envuelta en fragancia de jazmín.

La mar 

Amo ver como el viento
eriza tu piel fresca y humeda.
Ver como mil olas,
te llenan de espuma.
El sol del mediodía,
enloquece por ti, quiere tocarte.
Entonces se funde contigo
en miles de retales de luz,
juntos los dos bailando enamorados,
en el aire lleno de luz, promesa de amor.

La luna en el charco 

En el charco que dejó la lluvia 

que el insistente viento no pudo secar,

entre cartones atrapados en el agua, 

y luces de las farolas también, 

la tímida luna creciente se quiso esconder. 

Sólo con ojos de noches la puedes ver. 

Dimensiones 

Cuatro alas tiene la gaviota, 

dos que la hacen volar por el aire, 

dos que la hacen volar por los sueños. 

Parecen mundos distantes. 

Hay dos alas que vuelan, 

por el mundo sin formas,  sin límites. 

Esas son las alas que crean las cosas. 

Alas que marcan los límites, 

de a dónde quieres llegar en el sueño. 

Caminos de mar 

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Verano 

El sol cansado de subir tan alto

Se refresca en transparentes aguas. 

Envuelve las tardes de horas calmas. 

Mientras un velero navegar en la luz de plata 

escucho la brisa traer risas y voces que juegan en la playa. 

Así rueda la tarde hasta despertar estrellas 

y junto a luna bañarse en esta mar de plata. 

Siento la marinada soplar refrescante y humeda 

acariciando mi cara y como un sueño de paz, 

la gaviota planeando sobre las calmas aguas. 

Pescador de estrellas.

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El pescador en bronce piedra
recuerda inmutable las velas.
Las redes sobre su espalda,
pesadas y secas
le hablan de peces de otras épocas.
Miras inmutable el poniente sol.
Pero ¿dónde están tu barca y tus velas?
¿Qué vientos y mares se la han llevado?
Pescador de bronce piedra,
siempre serás de estas aguas,
navega en tu barca de luz, que los rayos del sol,
siempre empujan tus velas.