El Gran Penedès

Los paisajes de otoño avanzado, casi tocando invierno en las comarcas del Alt, Baix Penedès y Garraf, conocido también por el Gran Penedès, tienen un encanto especial.

Encanto porque al recorrer los estrechos caminos internos de la comarca, acompañados por la diversidad de cultivos, vas atravesando campos sembrados de trigo o cebada que en esta época son una promesa en forma de alfombra verde; viñas durmiendo ya podadas escondiendo la savia bajo la tierra para protegerse de la helada; olivares cargados de aceitunas listas para convertirse en manjar de aceite.

Antiguas masias, mimetizadas en el paisaje. Castillos colgados de peñas montañosas que dan el nombre a la gran comarca (Penedès). Construcciones que nos hablan de una tierra que otrora fue frontera, siglos IX y X, separaba en lo que se llamaba «la marca» tierras cristianas, los Condados Catalanes, fundados por el mismísimo Carlomagno del poderoso Califato de Córdoba, siempre con ansias de extenderse al Norte, más allá del Pirineo. Uno de estos castillos es el que da el nombre al pueblo de Castellví de la Marca.

Entre bosques, yendo por la carretera comarcal 2115, nos encontramos las aguas embalsadas del Pantano de Foix, alimentado por el río del mismo nombre y sus afluentes. Pantano que sus aguas calman la sed de las huertas de Vilanova i la Geltrú, Sitges y Cubelles y son refugio de aves migratorias que escapan del glaciar invierno de septentrión.

Caminar, ver, oír, oler estos caminos del Gran Penedès, llenan tu alma de Paz, y Alegría que lo hacen «especial», por eso decíamos antes que «tienen un encanto especial».

Cuando estás ahí, no hay más tiempo, sólo ciclos, sólo diversidad, sólo sentirte UNO con la Tierra, el Cielo, animales y plantas. Es sabernos conectados con todas las cosas, supongo que es sentir la vida.

 

Sale el sol 

Las dormidas aguas del puerto 

reflejan  cielos y mástiles. 

Fría la noche ha estado durmiendo. 

Sólo algunos trémulos trinos 

intentan despertar el aire, 

mientras el sol adormilado 

despereza sus rayos 

detrás  de las sabanas de la niebla. 


Despertar del primer día de diciembre de 2016.  Para algunos mes de la serpiente como animal de poder. 

Mujer ante el cielo y la mar.

volar

Surge la luz del fondo de la mar

sus brazos y manos la hacen volar.

Las aguas aquietan su incesante bagar.

Mujer que elevas tus brazos ante la mar,

en el aire armonizas espíritu, cielo, mar.

Flotando sobre la tierra tres seres están,

la enigmática mujer, el cielo y la mar.

Esperando la lluvia.

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Las pequeñas y alegres caderneras

apuran los últimos granos del día

ocultos en la hierba de la marisma.

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Borrosa sobre la escollera

Pasífae con su mirada de bronce,

desafía las olas de la mar.

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Las marismas a la mar quieren besar

más la arena les avisa que de sal es el agua de la mar.

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Sólo la vela empujada por el viento

a la mar puede acariciar.

Hazte UNO con las aves y las marismas

ponte alas de viento y el aire y las aguas surcarás.

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Tardes de domingo lentas, plácidas rumbo a la noche.

Amanecer con luna

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Luna blanca amaneces en el cielo azul,

aboyada de dormir recostada

en tu brillante almohada de estrellas.

Mirlos y jilgueros ya despiertan al sol,

sacudiendo con el viento las hojas de la enramada.

Tú quieres seguir brillando luna encantada,

en el cielo ya está el sol alumbrando tu cara.

Luna blanca que amaneces en el cielo azul,

recuerdo de la noche lejana,

descansa duerme que esta noche,

tendrás que pintar caminos sobre las aguas.

Lluvia de luz 

Hay veces que llueve luz 

sobre las aguas de la mar. 

Como gigantesco espejo 

refleja los rayos del sol.

Respira la luz con todo tu Ser 

al igual que las aguas de la mar 

deja a tu corazón reflejar 

la lluvia de luz para así bañar 

la Paz que ella derrama.

Despertar del 11 11

Nos despierta el sol de la mañana, 

entre risas y trinos. 

Las marismas hacen de sus aguas, 

lienzos para pintar nubes. 

Se visten con los mejores colores, 

para decirle al sol y los pájaros, 

que son sus mejores amores 

Viento de otoño 

El viento arremolina otoño en los parques y las veredas. 

Soles tenues alargan las sombras. 

Sonrisa en el cielo 

Verte sonreír al alba, 

es una alegría al alma. 

Ríes porque despiertas al sol 

cansado de tanta noche. 

Tu sonrisa amorosa, 

dice que te ocultarás, 

no para desaparecer 

sino para renacer 

en la promesa perenne, 

de la próxima Luna Nueva. 

Aire de otoño

La tarde sentada en un banco del parque, mira llegar al otoño.

Viene del Norte, escondido en el aire, pegado a las nubes,

llega la paz a las playas desiertas, las marismas inundadas.

Viento otoñal escondes la luz en los corazones igual que la sabia,

llenando de amarillas hojas los parque, las plazas, las almas.

Otoño que te sientas en los bancos del parque, sabia guardada en la raíz,

luz infinita te guardo en mi corazón igual que brillante tesoro.