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Acerca de fernandogalban

Escribir la vida, a partir de sentimientos y pensamientos.

Otoño atardeciendo

Las tardes del otoño ya casi invernal junto a la mar son una fiesta para los sentidos.

En este trocito de orilla de la mar Mediterrània, Vilanova i la Geltrú, conspiran varios paisajes para hacer los atardeceres espectaculares. El sol, la mar, las marismas, las aves, los sonidos, los olores, la playa con la arena fría, el aire fresco y húmedo que lo envuelve todo. Si dejas entrar todo eso a tu alma ocurre la magia. De pronto te sientes como un astronauta que viaja en una gigantesca nave que está viva. Que respira, siente y te lleva en un eterno viaje estelar orbitando una galaxia.

Hoy desde la ventana de mi trocito en la orilla de la mar Mediterrània, vi una hermosa estrella, dicen que es una enana blanca, fundirse en las aguas. Iluminaba todo pintando de colores imposibles el cielo y las aguas. Iluminaba los peces que las fragatas hábilmente pescaban entrando como certeras flechas entre las olas del agua. Mientras las fragatas llenaban de comida panzas, yo me llenaba de luz el alma.

Unos patos salvajes, que pasan el invierno en estas latitudes más cálidas, tomaban un descanso en las aguas de la pequeña marisma.

Desde mi ventana de la nave la estrella alumbraba la luna semilla creciendo hasta llenarse de susurros y suspiros de tantas almas.

Podía sentir la nave navegando veloz entre las estrellas de la galaxia.

Tercer día de Luna Nueva de noviembre de 2017.

Luna negra sol rojo.

Hoy en el cielo no brillará la luna. Luna Nueva o luna negra. Será una noche larga oscura fría y húmeda que hará temblar a las estrellas.

Por eso fuimos a las marismas que están junto a la mar para despedir al sol y guardar en las retinas y el corazón su luz de otoño tibia y roja convirtiendo el cielo en arteria.

Estas tardes son como si pasearas por un cuadro que un gigantesco pintor está pintando.

Eres una pincelada más en el abanico de formas y colores. Tal vez por eso puedes ser la vela o la gaviota; la mar o el cielo; el sol o el niño que juega en la arena.

Un cuadro con movimientos lentos, lleno de voces y risas lejanas. Un instante de eternidad que percibes del aire susurros que te hacen cosquillas en las orejas. Te dicen palabras de amor y calma que creo hacen el sol más rojo y la mar más en calma.

Después que se vaya el sol a dormir en su lecho húmedo de agua, vendrá la noche y me iré a una cabaña. Encenderé el fuego para no olvidar al sol y dormiré mirando estrellas, soñando y tal vez mañana volver a ser pincelada de otro cuadro.

Las fotos son de hoy 18 de noviembre de 2017 entre las 17.00 y las 18.00 horas, después la noche nos envolvió con su sábana de estrellas.

Pescador de estrellas

El pescador de bronce al atardecer, vuelve de la mar.

En colores y estrellas, el sol se fragmentará.

En la noche mientras los sueños nos hacen dormir,

él tirará sus redes al cielo nocturno y oscuro,

estrellas y constelaciones pescará.

Irá llenando de luces su barca de sueños,

con miles de estrellas la llenará.

En la calma nocturna las comenzará a amasar,

con sus manos toscas y suaves de mar,

hará una radiante esfera de luz.

El sol estará naciendo lleno de mar.

Formado por mil estrellas  y constelaciones

que el pescador en la noche supo pescar.

 

Sensaciones e imágenes de una plácida tarde de otoño caminando despacio, sin tiempo mientras sentimos la Tierra girar.

Dejar que los colores, olores, tactos y sabores de un atardecer junto a la mar recorran tu cuerpo hasta esculpir tu alma con forma de alegría y paz.

 

La mar y la libertad

De la inmensa mar surge la ninfa

clamando la libertad.

El noble caballo la espera

para con ella cabalgar.

La ninfa en sus manos la Senyera abraza

con ella cabalgará.

Cabalgará sobre las aguas

la Tierra entera recorrerá,

porque la brisa marina

sopla con vientos de LIBERTAD.

 

Luna llena de noviembre de 2017, para mi amado pueblo catalán.

Mi barquito de papel

Al igual que un electrón (materia, o realidad tangible), puede transformarse en fotón (energía, o realidad intangible) y viceversa, el tiempo y el espacio aparecen y desaparecen como por arte de magia.

Por eso las cosas que en un momento fueron «reales» y «sólidas», pasaron a ser ases de fotones gravados a modo de película en un celuloide neuronal. Tal vez eso sean los recuerdos.

Así como para ver una película antigua de celuloide se necesita un proyector que de luz a los fotogramas para que hablen y se muevan, se necesita «algo» para que surjan los recuerdos.

Para mi la lluvia es el proyector de un trozo de película almacenada en neuronas, axones, dendritas y sinapsis.

Con la lluvia mojándome la cara, escuchando mis pasos sobre los charcos de agua en la calle, empiezo a ver una película que me gusta mucho. La verdad no había sido consciente de que se estuviera filmando.

En los enormes charcos de las aceras desniveladas, navegan hojas y ramas. El viento agita las aguas haciendo temblar y distorsionar el mundo de las imágenes reflejadas.

De la luz llega aquel barquito de papel de estraza. Valiente marinero desafiando el viento y las olas del charco.

Es un barquito cargado de sueños. El estibador es un niño que corre feliz siguiendo los sueños que lleva el barco flotando en el río de la correntada.

La lluvia proyecta la película, revive los sueños. Los sueños que lleva el barquito que son los de un niño jugando.

Muchas veces, el barquito, al igual que la barca solar de Ra entraba con las aguas en las «boca de tormentas», empezando el viaje al inframundo de Apofis. En aquel momento parecía el fin de tan valiente travesía. Pero sólo era un tramo de la travesía. Siempre regresa de la luz para hacerse electrones el barquito de papel cargado con los sueños de un niño jugando.

Mientras llueva siempre habrán barquitos de papel.

En el día de la Luna Nueva de octubre 2017.

barquito

Besos al sol

Me gusta besar tu boca

envueltos en el sol de otoño

Tus labios saben a madreselvas

de néctar húmedo y sabroso.

Dulces son tus labios

envueltos en el sol de otoño,

néctar de luz de sol

son tus labios carnosos

envueltos en el sol de otoño.

 

A unos labios envueltos en el sol de otoño.

Tarde de luz

El barco entra lento al refugio del puerto

flotando liviano en la luz de las aguas.

La frágil vela blanca surge vaporosa

entre los pinos verdes de la costa.

En las húmedas marismas, junto a la mar

las aves se miran en el espejo del agua

comen los ricos granos que le ofrecen las plantas.

Mientras esto ocurre, el sol derrama luz

para que surja del fondo de las aguas.

Tardes de luz y calma las de mar Mediterrània,

Sumergirte en la luz que estalla

bañarte en ella dejar fundirse tu alma.

Las olas se susurran secretos acariciando la playa,

Siento con dicha mis pies en la arena fresca, blanda,

el fresco del agua, me hace compartir con las olas

los secretos que de las profundidades guardan.

Tarde de luz en las marismas junto a la playa.

 

Segundo día de la luna llena de Libra allá por el 2017.

Sol de otoño.

Incendia el sol la tarde

en su largo atardecer

disco de luz blanca

navegas en mares rojos

de pasiones y alegrías

contento siempre

en cada atardecer

regalas estos colores

sabes que mañana vas a volver.

Equinoccio

Hoy la luz y la oscuridad se reparten por igual su estada en el planeta.

En el hemisferio Norte, tierras de septentrión, empezamos el viaje a las sombras. Al mundo interno de los sueños.

Momento de despedir el verano y hacer el balance de las cosechas.

Ahora al ir acompañando a la Madre Tierra en su letargo, iremos preparando los sueños que nuestras almas quieren vivir.

Las nubes viajan serenas sobre la mar en calma. Las gaviotas descansan en la playa desierta.

Todo se calma mientras la Tierra entra en el ciclo que nos lleva a las sombras largas.

Abrazarlo todo. Entra en el sueño de un beso largo. Fundir cuerpos y almas, en un equinoccio que nos lleva al otoño lleno de colores, alegría y calma.

Tiempo del «no» tiempo

Nieves en el Puigsacalm

lluvia tañendo la medieval campana

hayas peinándose en calma

con el espejo de un cuenco de agua

sol iluminando la hojarasca

curiosas setas mirando la roca volcánica.

Senderos que llevan a mundos en calma,

verdes que  pinta el alma

para sentir como el tiempo no pasa

está enredado entre las hayas.

Todo es eterno en el bosque de hayas

porque el aire hace que seas ramas,

sol, setas, musgo, piedras u hojarasca.

Los pájaros cantan porque tu alma canta,

entras con alegría en la dimensión

en donde todo pasa, el tiempo del no tiempo.

 

Fageda d’en Jordà, sus nieves y sus volcanes dormidos, camino de la luna nueva de septiembre de 2017.