Sueños de Poseidón

Cronos (señor del tiempo) y Rea (diosa de la Tierra) dos poderosos Titanes, le dan el reino de las aguas a su hijo Poseidón.

Es el mismo que se enfadó con Ulises y lo condenó a vagar por el Mediterráneo durante años sin poder regresar a Ítaca después de destruir Troya.

Hoy mientras dormía en las profundidades abisales de la mar, tuvo una pesadilla. Como no paraba de moverse agitó tanto las aguas que levantó olas gigantes, titánicas como sus padres.

Sólo dejó de refugio para las aves pequeños humedales respetados por las embravecidas olas.

Desde la glorieta solitaria me acerco con asombro al sueño de Poseidón.

 

SOL INVICTUS

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SOL INVICTUS, el triunfo del Sol, la luz creciente.

Hoy si nos volvemos a sentir “hijos de la Tierra”, que siempre lo somos, podemos disfrutar de este día en forma especial.

10 de enero, Luna Nueva, la primera del año, con el sol pasando por el Trópico de Capricornio.  Momento en que el hemisferio norte, celebra el “triunfo de la luz”, es decir el momento en que el Sol, comienza a renacer invitándonos a subir a su carro de luz para recorrer el cielo.  Los antiguos egipcios, celebraban en este día el Solsticio de Invierno, ya que consideraban a la Luna Nueva de Capricornio, una puerta que se abría al cielo. El río Nilo, ya había realizado sus “crecidas” y en ambas orillas el fértil limo estaba acumulado, con lo que este era el momento de sembrar las semillas que darían vida, abundancia y prosperidad al pueblo, pidiendo a los dioses, a través de esta puerta abierta una buena cosecha.

Estas celebraciones, fueron incorporadas por los romanos en las fiestas de Jano (el guardián de las puertas del cielo, de ahí el nombre del mes de Enero, el primero, Gener, Janeiro….). Luego estas fiestas, son tomadas por el cristianismo, el nacimiento, la luz del mundo. Los regalos que nos traen los Reyes de Oriente, recién comenzado Enero, son sin más la continuación de los ritos ancestrales de la historia de la humanidad.

Es así que en algún momento, empezamos a caminar por la oscuridad, tirando todos estos conocimientos al “cajón” de la superstición y la pseudo  ignorancia. Tal vez en un intento desesperado de justificar nuestra existencia. Sin saber que nuestra existencia, depende de algo tan misterioso como lógicamente absurdo que es el agua. Algo hasta ahora inexplicable. Porque el “agua”,  son dos gases oxígeno (O) e hidrógeno (H), H20 (dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno) y en cambio la bebemos y es el 75% de nuestros cuerpos. Un misterio.

Así que hoy es el momento de “plantar” y “pedir” a los cielos, eso que queremos ver en nuestras vidas y en los mundos en que nos movemos. Por ejemplo, habitar en sociedades cooperativas, utilizando equitativamente los bienes que nos da la Madre Tierra, en donde el BIEN COMÚN es el bien individual. Sociedades en donde la tecnología está al servicio de TODOS y en especial de la TIERRA. Sociedades donde la fraternidad es el valor destacado. Sociedades en las cuales nuestra especie convive en armonía y paz con todas las especies que compartimos planeta.  Luego nos queda lo personal de cada uno, podemos pedir, soñar, visualizar lo que cada uno quiera, pero al igual que nuestros ancestros hagámoslo con el corazón en paz, desde la calma, sintiendo aquello que verdaderamente nos hace feliz, poniendo en ello una SUAVE INTENCIÓN.

Regalémosno 5 minutos solamente, para SENTIR nuestro SUEÑO mirando el sol naciente o poniente, respirando el aire del lugar en que estemos, observando una nube, acariciando la cabecita de un bebé, viendo jugar a niños, acariciando a los animales compañeros de viaje, oliendo una flor, escuchando una melodía que nos haga sentir la corriente de alegría que pasa por el cuerpo, sintiendo el agua de la ducha, saboreando un beso o disolviéndonos en un abrazo…… Sólo eso.