LA SEMILLA MUERTA

Un día murió una semilla junto a la mar.
Pequeña, ovalada i fragil, no pudo escapar.
En un hoyo oscuro de tierra, rodeado de piedras vino a reposar.
Junto a una playa de arena y a veces con el amenazante rugido de la mar.
Lloró el cielo sobre la tierra, la pobre semilla muerta le partía el corazón.
Allí sola, enterrada i triste tenía que estar.
Fueron pasando soles y lunas, cayeron sobre el hoyo tapado nevadas y lluvias, calores y fríos.
Sólo el viento sabía que la semilla no estaba muerta.
Sabía, cuando la abrazo con sus alas que ella guardaba una promesa de vida.
Una vez una semilla le dijo al viento, «he de morir miles de veces para hacer eterna la vida».
Por eso la alegría del viento fue enorme cuando vió a la semilla muerta llena de ramas, hojas, flores con perfume de almendras, zumbido de mil abejas y muchas mas semillas madurando para volver a engañarlo haciéndose las muertas.
El viento sin entenderlo suspiró de alegría, al ver tan viva y radiante a la semilla muerta.
Corrió a contárselo a todos, a la mar, la arena y las gaviotas. Enredó las cabelleras sueltas, he hizo surgir sonrisas de alegría a los que caminaban por la playa casi desierta. «Qué fresco viento de primavera, parece que nos trae noticias de vida», dijo alguien mientras besaba una boca de labios frescos, suaves y tiernos como una flor de almendra.

El somni de la barca

Arriba la barca de llum 

amb la panxa carregada,

tresor de vida argentada.

Seitons, sardines i verats,

aniran a les cuines,

delícies culinàries.

Quan va sortir a la mar,

durant la fosca nit

la lluna anava creixent.

Venus, Júpiter i Mart, 

brillaven,

sortia buida del port.

Era un pensament d’abundància,

els pobres seitons, sardines i verats,

No sabien el que la barca pensava.

De tant pensar la barca,

les llums i les xarxes 

el van omplir la panxa. 

Cofoia arriba a port 

després d’una nit llarga,

demà pensarà més 

en peixos de plata. 

21 de marzo de 2023 Día mundial de la Poesía

Etimológicamente, la palabra “poesía” proviene del griego antiguo “poiesis” y quiere decir «creación« «acto de hacer, construir o confeccionar».

El mundo que vemos es pura poesía. La poesía no es más que un pensamiento convertido en emoción y plasmado en palabras, habladas o escritas. Con esas palabras dichas, escuchadas, escritas o leídas creamos el o los mundos en donde se desarrollan nuestras vidas. Como si interpretamos un plano para construir un edificio, una máquina, una fórmula, en resumen un algoritmo.

Toda esta creación es posible gracias a lo que los griegos llamaron “musas”. Seres etéricos que son capaces de atrapar los pensamientos, llevarlos al corazón-cerebro de una persona hasta que sienta una emoción. A partir de esa emoción se irá desplegando el mundo “pensado”. Dependiendo del pensamiento, este será recogido por una musa u otra. Los griegos identificaron a nueve musas diferentes:

CALÍOPE, es la que viene trayendo a palabras los pensamientos épicos.

CLÍO, a través de la historia mantiene vivos los triunfos y los actos de generosidad y altruismo para así crear nuevos.

ERATÓ, la del amor entre los seres humanos, desde el erótico hasta el romántico.

EUTERPE, toda música, hace crear de los pensamientos las melodías que nos pueden llevar al éxtasis o a la tristeza más profunda.

MELPÓMENE, es la que materializa los pensamientos trágicos.

POLIMNIA, nos visita y nos inspira creaciones de mundos espirituales, sacros, religiosos.

TALÍA, crea con nuestros pensamientos los momentos de alegría en fiestas o celebraciones compartidas.

TERPSÍCORE, nos genera realidades de baile, danza y cantos corales.

URANIA, plasma mundos de cielos estrellados e inspira fórmulas matemáticas que hacen ciudades, puentes, naves, ciencias exactas.

Infinidad de veces las encontramos o mejor dicho, las podemos ver. Adquieren normalmente formas de mujer, porque son los únicos seres que pueden crear la vida humana. Esto las hace aptas para alcanzar el contínuo de los pensamientos y transmitirlos en emoción. Así lo pueden convertir en palabras que dichas o escritas crean poesías y realidades.

Una de estas musas me dijo un día: “si piensas que plantas rosales, siempre cosecharás las rosas más hermosas”.

Un día que miraba la mar desde un acantilado, la brisa me trajo la mirada de una musa y sentí cuando atrapó un pensamiento del contínuo e hizo temblar mi corazón. Esto fue lo que me susurró directamente al alma:

“La luz se derrama en el agua,

versos que surgen 

de la mar en calma.

Tu cuerpo brilla

lleno de luz y agua,

me convierto en luz

así abrazar tu alma.

Juntos somos la mar,

la calma, 

perfume de sal 

fondos de algas,

déjame flotar en tu agua.”

EL ABRAZO DE LAS ESTRELLAS

Hay abrazos que pueden convertirse en vidas eternas, o vivir en un segundo la fuerza que crea galaxias y estrellas.

Son como un cielo diurno en donde no vemos las estrellas, están ocultas a los ojos por el azul de cielo. Tul misterioso y mágico que las tapa con delicadeza para que puedan dormir la siesta.

Hay corazones que esconden la fuerza del abrazo bajo la piel como un cielo azul y luminoso ocultando las estrellas.

Pero cuando los brazos se entremezclan y aprietan y los corazones se acercan, se funden en un torrente de polvo de estrellas.

Ese abrazo escapa al tiempo de los hombres, te lleva al tiempo de las estrellas. Puedes vivir una vida eterna, sólo pensando que se ha derramado polvo de estrellas.

Seguramente estos abrazos se producen cuando se acercan corazones que estuvieron juntos en la misma estrella.

Difícil explicar con un método lo que se siente, porque lo que ocurre cuando te envuelve uno de estos abrazos, entras en la vida eterna.

POESÍA GENERAL

Camino de los recuerdos, pintados con amor,

cuadros colgados en la cámara del corazón,

reconstruidos por la mente, alejados del dolor.

Sólo la risa y el canto los pintan en el corazón,

vivir pasito a pasito, respiración a respiración,

así, creamos futuros llenos de alegría y amor.

Mira el sol cómo brilla, escucha el canto del ruiseñor,

mira la luna en la mar, escucha las olas viajar,

camina bajo la lluvia, escucha las gotas repicar.

Ríe con el niño, pinta, ponte a jugar, 

la magia surgirá en el viento, barriletes a volar,

escucha al viento en la brisa o en el huracán.

Mira el color de las flores, su perfume respirar,

acaricia la espiga de trigo y la simple hierba,

escucha cómo te hablan cuando piensas en ellas.

Los días de frío acerca las manos al fuego,

siente cómo se calientan, igual que los labios en el beso,

en el abrazo siente la energía eterna.

Si miras la belleza en el instante, esta será sempiterna,

dulces sentimientos imperdibles en el espacio-tiempo.

emociones y pensamientos haciendo amor eterno.

La inmortalidad es amor, creada por la belleza

pensada y sentida en el corazón,

poesía de amor, inmortal y eterna. 

LA CASA EN LA ARENA

Hay lugares en el mundo que están llenos de soledades. Al Sur del Sur, donde el cielo austral esconde a Ñamandú en una huella de estrellas, existen infinidad de soledades.

Una de éstas soledades está en la costa atlántica del Uruguay entre La Pedrera y el Cabo Polonio.

«Lugares de soledad de soledades

puerta al Todo.

Mis hermanos emplumados

tenían razón, todo es el Gran Espíritu.

Tus ojos, mis ojos son testigo

gran soledad compartida

miles de seres viviendo,

el lobo, la ballena, el delfín,

el albatros o el petrel, 

la tortuga, el yaguareté,

el puma, el infinito océano,

el incansable viento, 

los médanos móviles, 

la infinita pradera,

el águila, el carpincho,

la crucera y el guazú virá…

Todo tan poblado.

¿y tú le llamas soledad?

La casa en la arena,

¡eso sí que es soledad!

Mi mirada no está sola

se llena de soledad,

camino sobre la arena

escucho el rumor de la mar,

sumergido en bolas de espuma,

picadas de arena volando,

voces del viento del Sur

desde la mar suaviza las praderas.

Pregunto al Gran Espíritu,

¿Qué es la soledad?

no conoce esa palabra,

el Todo no sabe qué es soledad.

LA LLUVIA: UN VEHÍCULO INTER TEMPORAL

Parte 1: Lluvia o llovizna en una noche fría sobre una calle empedrada.

Repiquetear de la lluvia, percusión celestial, vehículo atemporal. La lluvia es capaz de llevarme, como lo hace una sinfonía musical, a recordar, a sentir, a crear, a amar.

Me hace transcurrir por caminos de alegría, melancolía, amor.

Siempre con un ritmo diferente, el ritmo de las emociones. Cuando ésta es suave, de gotas pequeñas, de repique lento, me lleva a una calle empedrada de mi querido Montevideo. Vuelvo a caminar sobre el granito negro de los adoquines en una calle nocturna y mojada. Las luces de la calle son destellos ahogados en los charcos de adoquines negros.  

Mis pasos siempre van acompañados, somos dos cuerpos abrazados escuchando la lluvia debajo de un paraguas. Es de noche y hace frío, tal vez final de otoño o invierno consumado. El calor del amor camina lento bajo el paraguas. De vez en cuando sin perder la marcha mi cara y tu cara se miran enamoradas. El calor, la ternura y la suavidad de los labios ilumina nuestros rostros. Los corazones laten acelerados, los adoquines de granitos negros quedan iluminados. La lluvia continúa con su sinfonía de agua. Detenemos la marcha para escuchar el beso y la eternidad del abrazo, sentir el amor en calma, solos, quietos, con relojes derretidos en una calle de adoquines negros, empapados, cubiertos de noche fría y solitaria.

A esta lluvia me gusta llamarla “lluvia del amor” porque encierra alegría, nostalgia y pasión amorosa guardada en los corazones, lejos, inalcanzables del corrosivo tiempo, del cruel espacio y de la dura materia. Esta lluvia habita en la dimensión del espíritu y del alma, indestructible y eterna.

«Susurrarnos palabras de amor

mientras la lluvia repica en el paraguas

es trascender el tiempo,

es diluir la materia,

es borrar el espacio,

es ser el Amor

en cada gota de agua.»

HE PERDIDO EL TIEMPO

PERDER EL TIEMPO

Hoy salí a caminar por la playa. El viento de Gregal erizaba la mar. 

Mientras emprendía el camino de regreso a casa me di cuenta que había perdido algo. Enseguida revise todos los bolsillos, aparentemente no faltaba nada. El teléfono móvil, los documentos, algunas monedas sueltas. Todo estaba en su bolsillo correspondiente.

Pero continuaba con la sensación de que había perdido algo.

Iba despeinado por el viento, con el corazón liviano, sin peso. Sentía mi cuerpo en calma, la respiración un poco más rápida, por eso de caminar contra el viento. Me sentía liviano, como más suelto. Oía los pájaros cantando al viento, veía las nubes grises cargadas de lluvia adentro. Todo parecía eterno.

Fue entonces que me dí cuenta que era lo perdido: había perdido el tiempo.

Se ve que al caminar por la playa, respirar la mar, escuchar al viento, ver las olas encrespadas haciendo espuma de mar, captaron mi atención y de descuidado perdí el tiempo. Lo peor de todo es que ni cuenta me dí de tamaño descuido. 

La verdad, no sentí pena ninguna de que se me perdiera el tiempo.

Tampoco deseo que nadie se lo encuentre, mejor que se vaya mar adentro. Eso: que se una con la mar y guarde sus misterios.

Si alguien lo encuentra y lo recoge, mejor que lo tire lejos. Es que le gusta meterse en los relojes y hacer que vayas todos los días tenso y corriendo. Además le da valor monetario a los trabajos que muchos hacen con y por amor y esmero. Nos aparta de la vida, nos obliga a vivir en la nada, en cosas que ya pasaron o en cosas que aún no han pasado. Nunca nos deja sentarnos en un parque o caminar por la playa, hacer un sendero, visitar el bosque o nadar con y en la mar cuando está en calma. No nos deja caminar sintiendo los pies sobre la arena, la hierba o la hojarasca. Menos disfrutar de la compañía en silencio, del abrazo, del beso, ni tan sólo entrelazar tus manos con otras manos, normalmente no tenemos tiempo. Es como la sombra por más corras ligero no la atraparás nunca, en fin todo un misterio.

No pienso ir a buscarlo, sólo avisar a los que se lo encuentren de que no se lo lleven. Déjenlo perdido y sólo, de a poco tal vez, nos deje tranquilos y no busque encadenarnos ni que perdamos la vida corriendo en vez de amando y sintiendo la vida.

Creo que tuve mucha suerte de perder el tiempo.

SINFONÍA DE INVIERNO

El invierno desnuda la tarde,

ella, vestida de gris inquietante.

El aliento del invierno

asola las calles,

tiemblan las ramas sin hojas,

eriza la piel de la tarde.

Con su vestido gris, la tarde,

siente las manos frías

del invierno acariciándola.

Se abrazarán los dos

el invierno y la tarde,

serán uno por las calles.

Luego cuando llegue la noche

y no los vea nadie

se amarán locamente 

en una cama de hojas secas

mullida y confortable

que el viento ha hecho

mientras corría a lo loco,

asolando las calles.

Quiero sentirte en la tarde.

Quiero sentirte en la tarde

cuando la mar acuna al sol.

Ver tu sonrisa radiante,

serena, llena de amor.

Ver tu pelo vestido de luz,

dorado, rojizo, amarillo,

trigal madurando al sol.

Ver la sonrisa en tus labios,

segura, tranquila, alegre,

atardecer de mar y sol.

Es tu mirada de amor,

la que enciende la tarde

llenándola de paz y color.

Por eso me gusta sentirte 

cuando la mar acuna el sol,

todo se vuelven dorado,

todo se viste de amor,

los sonidos son susurros,

olas llegando a playa 

aves volando al sol

palabras dichas al oído,

palabras de amor.

Miradas volando lejos,

sobre la mar, rumbo al sol.

Por eso quiero sentirte,

en la tarde, mirando el sol.